La enseñanza de Turismo, en Gijón

Lleno de aspirantes a ingenieros con alumnos sentados en las escaleras.
Lleno de aspirantes a ingenieros con alumnos sentados en las escaleras. / AURELIO FLÓREZ

La Universidad de Oviedo prevé ratificar mañana la progresiva desaparición del centro adscrito de la capital y dejar a la Facultad Jovellanos como sede

E. C. GIJÓN.

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Oviedo prevé formalizar mañana la decisión de dejar a la Facultad Jovellanos como sede única para iniciar los estudios de Turismo, sin perjuicio de que la desaparición del centro adscrito de la capital se haga de forma progresiva (este año, el primero; el próximo, el segundo, y así sucesivamente) para que los alumnos que ya comenzaron allí sus estudios el pasado curso puedan completar su formación sin notar el cambio.

La exclusividad del campus de Gijón para este grado viene propiciada por el hecho de que el número de matriculaciones no es excesivo para un solo centro y, además, está disminuyendo.

El pasado curso empezaron estudios universitarios de Turismo en la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos un total de 67 alumnos, y otros 19 en el centro adscrito de Oviedo, lo que hace un total de 86. Ayer, Jornada de Acogida para los nuevos matriculados en dos de los principales centros del campus gijonés, como son la Facultad Jovellanos y la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, fueron 80 los alumnos del primer curso de la especialidad de Turismo, de los que previsiblemente unos 15 corresponderían a Oviedo, ya que esa cantidad fue la que el pasado agosto trascendió que habían pedido preinscripción en el centro adscrito de la capital.

703 en la EPI

Los dos centros citados acogen este año algo más de un millar de nuevos alumnos: 350 la Facultad Jovellanos y 703 la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI), según informaron a EL COMERCIO sus respectivos decano, Leví Pérez, y director, Juan Carlos Campo.

Las carreras técnicas cotizan al alza y la EPI registró este año cerca de un 10% más de incorporaciones que en 2016, «a pesar del bajo índice de natalidad de Asturias, que ha reducido casi a la mitad los alumnos de la Universidad en 20 años». Las ingenierías tienen atractivo y «la bajada no se ha notado tanto», según Campo, «probablemente por los altos índices de empleabilidad».

Con sus nuevos alumnos todavía en los preámbulos de su carrera, tanto Campo como Pérez quisieron ayer transmitir un mensaje de incitación al esfuerzo y a la responsabilidad.

«Poneros las pilas»

«Poneros las pilas desde el primer día porque la carrera es dura incluso para quienes les vaya bien», aconsejó Juan Carlos Campo, quien advirtió a renglón seguido de que «acabar o no la carrera está en vuestras manos». Otras dos recomendaciones fueron comunes a los nuevos alumnos de ambos centros. La primera, casi una advertencia: «Os vamos a tratar como a mayores de edad, que la mayoría lo sois». La segunda tiene que ver con las oportunidades que ahora existen de alternar los estudios en centros de la Universidad de Oviedo con la participación en programas internacionales, como el Erasmus, y estancias en el extranjero.

Las educativas arengas organizadas ayer en el campus gijonés fueron seguidas por gran cantidad de ese millar largo de nuevos alumnos, hasta el punto de que Juan Carlos Campo recordó tiempos de masificación en las aulas que considera afortunadamente pasados.

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