«Si no entra la vecina no sé qué hubiese pasado, ahora es un asco vivir aquí»

Carmen Vázquez, con sangre en el cuello tras ser atacada con un cascote. / FOTOS: P. CITOULA

Irrumpe en un quiosco de la carretera Vizcaína y golpea a la dueña en la cabeza con un cascote. «El chaval no me pidió dinero, fue una agresión sin sentido»

I. VILLAR / Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Sin motivo aparente y ninguna amenaza previa, la quiosquera Carmen Vázquez recibió este viernes al mediodía un contundente golpe en la cabeza con un cascote. «No lo entiendo. El chaval entró normal y cuando le pregunté si quería algo dijo que simplemente iba a mirar», explica. Después de repasar los diarios y revistas de su negocio de la carretera Vizcaína, en el barrio de Laviada, el joven se abalanzó sobre ella cruzando el mostrador y le golpeó en el lateral de la cabeza. «No lo conozco de nada ni me pidió dinero. Fue una agresión sin sentido», explicó, ya más relajada tras poner la denuncia.

Afortunadamente para ella, sus gritos de socorro alertaron a una vecina, que se encontraba en las inmediaciones del negocio y entró para ver lo que ocurría. «Si no llega a entrar no sé que hubiese pasado, la verdad. Ahora es un asco vivir aquí, en esta zona», lamentó. Al dar la voz de alarma, dos clientes de un bar cercano salieron a la calle y el joven, de pelo corto y camiseta de color rojo, huyó del lugar de los hechos dejando atrás el cascote empleado en la agresión y un reproductor de música MP3. Este dispositivo es el principal indicio con el que los agentes trabajan ahora para identificar al agresor. «Cuando me golpeó me caí en el suelo y, desde ahí, le pegué patadas al pecho para intentar que no me diese más», añadió la quiosquera.

La vecina que le asistió, por su parte, destaca la fortuna que tuvo al oír la petición de socorro. «Cuando entré les vi a los dos tirados en el suelo. Si no llegamos a oírla, la mata allí mismo», explicaba nerviosa esta testigo. Una vez superado el susto, y con la hemorragia todavía abierta, Vázquez tuvo que acudir al centro de salud, donde se le aplicaron tres puntos de sutura. Ya en horario de tarde, decidió no abrir el quiosco para acudir a la comisaría y así poner una denuncia.

El agresor huyó del lugar de los hechos gracias a los gritos de auxilio de una vecina

Todo apunta que el escombro utilizado como arma fue recogido en el descampado situado entre las calles Luarca y Diario El Comercio. En diciembre concluyó el derribo de las naves abandonadas y, actualmente, todavía hay restos de la actuación.

Quejas vecinales

El barrio de Laviada ha sufrido, a lo largo de estos últimos meses, varios actos delictivos que comienzan a preocupar a los vecinos. La pasada semana, dos personas fueron detenidas por su implicación en la rotura de los cristales de varios coches estacionados en la zona. Los ataques, además del destrozo de las ventanillas, también sirvieron para robar varios enseres en uno de los vehículos. En concreto, el propietario denunció la sustracción de varias cañas de pescar. En los demás turismos no alcanzaron a apropiarse de ningún objeto de valor.

A finales de julio, asimismo, otras dos personas fueron detenidas en las inmediaciones del Albergue Covadonga por el robo de varios móviles en la carretera Vizcaína. Una vez avisada la Policía, los agentes cachearon a los sospechosos y hallaron los dispositivos electrónicos. Las quejas vecinales se centran también desde hace meses en el parque Teodoro Cuesta, lugar habitual de conflicto entre los transeúntes que eligen esta zona recreativa para pasar buena parte del día.

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