«Entrenar niños con déficit de atención es hacerles ver que los errores enseñan»

Lucía y Gemma San Narciso, durante la ponencia. / AURELIO FLÓREZ
Lucía y Gemma San Narciso, durante la ponencia. / AURELIO FLÓREZ

Lucía y Gemma San Narciso ofrecieron una charla sobre docencia deportiva a niños con TDAH. «Hay que creer en su potencial»

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) resulta un importante problema desde las edades más tempranas. Lo es para el niño y también para sus educadores, que tienen que adquirir varias técnicas enfocadas a fijar la atención y mejorar la autoestima del pequeño. Así lo explicaron ayer Lucía y Gemma San Narciso, psicóloga y doctora, en la charla 'Entrenando niños/as con TDAH', organizada por el Club Baloncesto L'Arbeyal y que tuvo lugar en el Ateneo de La Calzada.

Según explicaron, las principales virtudes del entrenador tienen que ser la confianza, la paciencia y la capacidad para hacerles ver su potencial. «Entrenar niños con déficit de atención es hacerles ver que los errores enseñan», destacaron. En este sentido, es necesario hacer hincapié en que las diferencias entre deportistas son naturales en la misma medida que las diferencias en el ritmo de aprendizaje.

Las expertas, asimismo, incidieron en la necesidad de evitar cualquier etiqueta peyorativa que marque negativamente al alumno y le cree inseguridades. Términos como «alborotador, inquieto, impulsivo, distraído o descuidado» son ejemplo de ello. Respecto al diagnóstico, el rango de edad entre los 7 y los 12 años resulta clave para detectar conductas de desatención «presentes con mayor frecuencia e intensidad de lo que es habitual según la edad y el desarrollo de la persona». Estas actitudes, además, tienen que «interferir de forma significativa en el rendimiento escolar o laboral y en sus actividades cotidianas».

Autoevaluación

El trabajo diario con los jóvenes, por su parte, tiene que servir para que aprendan a autoevaluarse. En este sentido, el tutor tiene que «ser claro en lo que espera del alumno, tanto en lo académico como en el comportamiento, tener entrevistas para que él mismo mida sus progresos y fijar juntos metas a alcanzar». Los compañeros de entrenamiento tienen que servir de profesores. Así, resulta positivo que los jugadores enseñen lo que ya saben, ya que se refuerza su autoestima y se fomenta el buen ambiente en el equipo. «De esta forma se les enseña a encontrar las cualidades que poseen».

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