El escape de óxido de hierro de Arcelor «no causó ningún problema de salud», dice Lastra

Momento del escape de óxido de hierro en Arcelor el pasado 21 de noviembre. / E. C.
Momento del escape de óxido de hierro en Arcelor el pasado 21 de noviembre. / E. C.

El consejero señala que «hay cosas que llaman más la atención porque son en color», pero advirtió de otra nube «incolora»

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

El escape de óxido de hierro de la factoría de Arcelor el pasado 21 de noviembre no tuvo una especial repercusión en la salud de los gijoneses. Según explicó ayer en la Junta General el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, a preguntas de la diputada popular María Fe Gómez, «los datos que tenemos indican que no causó ningún problema de salud».

La diputada del PP alertó de la situación que viven los barrios del Oeste de Gijón y apuntó que en esa zona «hay una fuerte resistencia vecinal que no piensa quedarse quieta», por lo que apuntó que «ha llegado el momento de actuar, pasando de la teoría a la práctica y tomar decisiones», porque, en su opinión, «es un problema que afecta a la salud de todos los asturianos».

El consejero reconoció que en el Oeste de Gijón se concentra una actividad industrial emisora de contaminantes, pero recordó que hay otros agentes, como el tráfico. Respecto al día de la nube rojiza sobre la ciudad, apuntó: «Claro que había contaminación y teníamos la lógica preocupación por las partículas PM10. Pero había otra nube incolora de la que también tenemos que preocuparnos, que es la de las partículas PM2,5, más pequeñas y nocivas, que penetran en los sistemas respiratorio y vascular. Y una parte importante de esa nube también tiene que ver con el tráfico».

Fernando Lastra recordó que el Centro Nacional de Epidemiología recomienda medir la contaminación según el número y el tipo de vehículos que circulan en una ciudad, lo que le llevó a refleixionar sobre la visibilidad de las partículas. «Hay cosas que llaman más la atención porque son en color, pero hay otras menos llamativas que también nos deben preocupar», advirtió. Por eso defendió la puesta en marcha de planes y protocolos desde el Gobierno regional, al ser «la mejor manera de funcionar, la manera de trabajar con la industria y la sociedad».

Esfuerzo inversor

También quiso reconocer el «importante esfuerzo inversor» que está realizando actualmente las empresas para mejorar sus procedimientos productivos y reducir las emisiones contaminantes. No obstante, advirtió, «se mantendrá la exigencia desde la Administración regional y la sociedad asturiana. Habrá que seguir insistiendo y manteniendo el control».

La nube de óxido de hierro del 21 de noviembre tuvo su origen en una avería del convertidor del horno alto número dos de la factoría de Arcelor en Veriña. La empresa indicó que fue «una emisión difusa en la techumbre de la acería» debido a que la puerta del convertidor no se cerró correctamente.

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