900 escolares entre robots y faraones

Valeria, Alfredo y Camila prueban los juegos interactivos junto a las profesoras Marta de Pazos y Alma González. A la derecha, el consejero Genaro Alonso charla con uno de los niños participantes. / AURELIO FLÓREZ

Un centenar de centros muestran sus avances educativos en la I Feria de la Innovación | Investigaciones sobre momias, androides que enseñan a escribir o cubos de basura inteligentes desarrollan «la autonomía y la autogestión»

GIJÓN.

Los tiempos de los cuadernillos Rubio, los tochos históricos sobre el antiguo Egipto y la lectura ajena a la imaginación son cosa del pasado. Así lo demostraron ayer los 967 alumnos procedentes de 95 colegios e institutos públicos y concertados de toda la región en la I Feria de la Innovación Educativa, celebrada en el recinto ferial Luis Adaro.

El evento organizado por la consejería de Educación surge de la necesidad de «visibilizar la transmisión de conocimiento» y «poner en valor lo que los centros están construyendo en relación a la innovación educativa», destacó el consejero Genaro Alonso durante su visita al recinto. Como buenos 'feriantes', los estudiantes y profesores exponían sus proyectos a los compañeros que iban pasando por sus estands con el fin de intercambiar experiencias y alimentar la inventiva de alumnos de todas las etapas educativas. En Infantil, la escuela Gloria Fuertes de Gijón desembarcaba en la feria con 'ozobot' y 'cubeto', robots que echan un cable en la tediosa caligrafía. En el suelo, Alfredo, Valeria y Camila se afanaban en realizar un trazo perfecto supervisado después por el robot. Si está bien delimitado, el pequeño artefacto es capaz de desplazarse sobre las líneas y emite luces de colores en señal de recompensa. «La robótica es una manera de estimularles, que no sea solo aprender a escribir con papel y boli», cuenta la educadora Marta de Pazos.

'El gigante bonachón'

Con la lectura ya dominada, los alumnos de Primaria del colegio San Miguel de Trevías, en Valdés, se lanzan a la escritura creativa. Los pequeños se acercaron el pasado curso al universo literario de Roald Dahl con motivo del centenario de su nacimiento. Además de disfrazarse de personajes como Willy Wonka o la señorita Trunchbull, los escolares escribieron finales alternativos a los cuentos del autor inglés. «Los gigantes malos morían y todos vivían felices», narra Sofía Lanzós sobre su aportación a 'El gigante bonachón'. En el colegio La Milagrosa, la innovación se juega en clave histórica a través de 'La venganza del faraón fartón', un proyecto que adentra a los alumnos en el antiguo Egipto mediante simulaciones de 'escape room'. También en la civilización del Nilo se fijaron en el colegio de Tremañes para aprender desde aspectos sociales a inventos egipcios. «A partir de una carta investigaban una supuesta maldición con momia incluida», explica la profesoraMari Luz Pérez.

En Secundaria, los proyectos buscan también la aplicación práctica, como los drones de salvamento del centro de FP del Mar o los cubos de reciclaje inteligentes del IES Jerónimo González, de Sama. Tras recibir el pasado curso premios y la visita de la reina Letizia, los estudiantes langreanos ya trabajan para perfeccionar su invento. «Estamos intentando cubrir el contenedor con una pintura que capta la energía solar y la transforma en electricidad, invento de un profesor asturiano del MIT», explica Rosana Álvarez, profesora de tecnología. «Empezamos sin saber nada y con lo que nos contó la profe y buscando en internet lo fuimos sacando adelante», apunta David Warzynski, alumno de 1º de Bachillerato. «Van incluso por la tarde y trabajan en fin de semana, con estos proyectos se autogestionan y llegan a ser más autónomos», destaca Álvarez.

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