Un espacio libre de silencio

Miembros del club juvenil de lectura, en la sala ideada para ellos en el Centro Municipal Pumarín Gijón Sur. / JORGE PETEIRO
Miembros del club juvenil de lectura, en la sala ideada para ellos en el Centro Municipal Pumarín Gijón Sur. / JORGE PETEIRO

La biblioteca del Centro Municipal de Pumarín-Gijón Sur habilita una sala donde los jóvenes pueden hablar | «Queríamos darles a los adolescentes un lugar donde sentirse libres para expresarse», informa una de las impulsoras de la iniciativa

LAURA CASTRO GIJÓN.

Las bibliotecas suelen regirse por una estricta ley del silencio. Sin embargo, son varias las que ya han emprendido su propia revolución con la creación de salas donde conversar está permitido. La última en sumarse a esta sublevación es la de Pumarín Gijón-Sur, donde recientemente han estrenado un espacio dedicado, principalmente, a los jóvenes de entre 13 y 18 años.

«Queríamos darles a los adolescentes un lugar donde sentirse libres para expresarse. Una sala en la que salir de la rigidez para que tengan la oportunidad de ser ellos mismos y compartir sus ideas con otros jóvenes de la misma edad», explica Pilar Palacio, bibliotecaria e impulsora de esta iniciativa. Ella y sus compañeros en Pumarín Gijón-Sur observaron que habían dejado de lado a los adolescentes dentro de su catálogo de actividades. «No estábamos rentabilizando la biblioteca como servicio público ni tampoco resultábamos atractivos para los chavales de este grupo de edad. Había que hacer algo al respecto», agrega Palacio.

Por eso, se pusieron manos a la obra para «sacar metros de debajo de las piedras». Convirtieron el almacén de la entrada de la biblioteca en una sala juvenil. La pintaron, cambiaron el suelo y la decoraron, aunque dejaron unas columnas de pizarra para que los adolescentes liberaran su creatividad. Escribieron mensajes del tipo: «sé rebelde; eres maravilloso y cuida toda tu vida».

Los miembros del club juvenil de lectura son los principales usuarios de la sala

La sala, principalmente ocupada por los veinte miembros del club juvenil de lectura, solo cuenta con una norma: el respeto a los demás. «No por el hecho de que se les haya creado un espacio a medida, pueden hacer en él lo que les parezca. Queremos que sea un lugar de encuentro para todo el mundo, donde conocer gente y desde el que descubrir los secretos más atractivos que esconde la biblioteca», señala Palacio.

Espíritu crítico

Cumple el propósito para el que fue creada, según expresan los jóvenes del club de lectura. «Nos ayuda a conectar con otros chicos y chicas, que pueden ser completamente diferentes a nosotros, pero con los que compartimos un espacio», aseguró Victoria Alonso, de catorce años. Además, «saber que lo han creado solo para nosotros es algo muy bonito y muy importante, porque necesitábamos un lugar donde expresarnos y desarrollar un espíritu crítico», opina Itsasne Martínez, de quince. Todos los que integran el club pertenecen a diferentes colegios y encuentran en la sala de la biblioteca Pumarín-GijónSur un espacio de unión.

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