«Tu espíritu ya ha alcanzado la más hermosa de las cumbres»

El féretro de Juan Delgado, ante amigos y familiares, en la iglesia de San Julián. / ARNALDO GARCÍA
El féretro de Juan Delgado, ante amigos y familiares, en la iglesia de San Julián. / ARNALDO GARCÍA

Familiares y amigos de Juan Delgado despiden en San Julián de Somió a «un hombre humilde y sencillo que se mantuvo activo toda su vida»

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Con el calor de decenas de amigos, familiares y vecinos congregados en la iglesia de San Julián de Somió, Santiago Martínez, sobrino-nieto de Juan Delgado, tomó la palabra para dedicar una última carta, redactada por sus padres Pablo y María, en memoria de su familiar fallecido. «Volví a leer hace unos días los diarios de montaña que nos regalaste en 1988. Me recordaron muchos momentos de mi infancia por los Picos de Europa contigo y Sara, todos entrañablemente felices. Nos enseñaste que el esfuerzo y el sacrificio de subir una cima tiene su recompensa al ver los valles ahí abajo y el cielo, un poco más cerca. Hoy, estoy convencido de que tu espíritu ya ha alcanzado la más hermosa de las cumbres», leyó Santiago durante el funeral.

En la misiva, además, su sobrino lamentó no haber podido despedirse durante sus últimas horas. «Aunque ahora ya estás en casa, donde te esperan muchos seres queridos», concluye el texto. Éstas no fueron, ni mucho menos, las únicas palabras de admiración que se escucharon durante la tarde.

Ya fuese por su notable trayectoria empresarial al frente de Fundiciones Infiesta o por su marcada devoción hacia la alta montaña y el baloncesto, el legado de Juan Delgado seguirá presente en muchos puntos de la ciudad. «Yo lo conocí en el ámbito empresarial, cuando él era responsable de Cables y Eslingas, que tenía sede en la calle Cienfuegos. Tratamos en muchas ocasiones y, casi sin quererlo, con el paso de los años hicimos una amistad muy fuerte», rememoró José Ramón Fernández Sirgo.

Volúmenes de montañismo

Con especial cariño recordó los «impresionantes volúmenes» que Delgado redactó sobre las cumbres asturianas. «Estudió las costumbres y herramientas de las zonas de montaña con un ahínco especial. Fue, en definitiva, un hombre humilde y sencillo que se mantuvo activo toda la vida», concluyó Sirgo.

También a través del mundo empresarial se conocieron Juan Delgado y Pedro López Ferrer, actual vicepresidente de la Cámara de Comercio. Con el paso de los años, sin embargo, la amistad también se hizo paso. «Hace un mes todavía lo vi por motivos de trabajo. Era un hombre que hasta el último momento estuvo en el pie del cañón. Nos teníamos mutuo aprecio, además, por su pasión por el baloncesto. Fue miembro del primer patronato de la Fundación Gijón Baloncesto, que ayudaba en la educación y en el deporte base de la ciudad», recordó López Ferrer.

Fruto de estos rasgos de personalidad y trabajo a los que aluden sus allegados, el vicepresidente de la Cámara de Comercio no dudó al calificar a Delgado como un «referente». «Hoy en día la sociedad está carente de personas en la que mirarnos: él era trabajador, familiar, austero, deportista... son valores que hay que valorar y reproducir», sentencia. Agradeció, asimismo, que sus últimos días los haya pasado junto a sus seres queridos. «Un final tranquilo y sosegado, rodeado de su familia. Eso es una suerte», concluyó.

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