El estafador de comerciantes actúa de nuevo en un obrador de El Llano

«Me tuvo una hora y media de charla encargando dulces para una supuesta inauguración de un bar», dice la dueña del negocio

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

El estafador de comerciantes ha vuelto a actuar. O por lo menos lo ha intentado. Justo cuando el pasado viernes la Unión de Comerciantes lanzaba una alerta para que los propietarios y dependientes de pequeños negocios estuviesen sobreaviso de la presencia de un delincuente que se dedica a embaucar a sus víctimas para conseguir pequeñas cantidades de dinero, el hombre se encontraba desplegando sus habilidades en un obrador de confitería de la calle María Josefa. Y a punto estuvo de conseguirlo.

«Entró diciendo que era hijo de un conocido empresario de la construcción y que iba a abrir un bar en el barrio de La Arena. Quería encargar dulces para la inauguración y estuvo una hora y media de reloj de conversación. Muy amable, muy educado y contando muchas historias. Dijo que se llamaba Íker y que era vasco, pero que vivía aquí cerca en El Llano y que su mujer tenía una tienda de ropa», relata la propietaria del negocio.

Utilizó el mismo modus operandi que empleó con los más veinte comerciantes que lleva estafados. Después de una larga charla en la que se ganó la confianza, se ausentó del obrador con la promesa de volver al día siguiente para cerrar el negocio. Regresó a los diez minutos, posiblemente con la intención de pedir 'prestados' 50 euros con la excusa de que la grúa estaba apunto de llevarle el coche mal aparcado y que no tenía dinero en efectivo. El problema fue que la dueña del negocio no le abrió la puerta.

«O es el mejor actor del mundo o habla con acento vasco y es tartamudo»

«Tenía cerrado porque estaba haciendo encargos en el obrador, vi que volvía y llamaba a la puerta pero decidí no abrirle porque me iba a tener otra vez una hora de charla y tenía mucho trabajo que hacer... Fue lo que me salvó, porque igual le hubiese dado el dinero», comenta. Fue al día siguiente al leer en EL COMERCIO el aviso de la Unión de Comerciantes cuando se percató que era el mismo hombre.

«Era él sin duda y no me extraña nada que acabe enredando a la gente porque tiene un discurso muy creíble», dice. Lo describe como un hombre de unos 45 años, de complexión gruesa, pelirrojo, con poco pelo y atado en una pequeña coleta. «Tiene acento vasco y es tartamudo, y si realmente no lo es, es que es el mejor actor del mundo», ataja. La Policía Nacional sigue tras su pista.

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