Expedientes sobresalientes

Diego Yano Gracia.

Bárbara Aybar y Diego Yano, del IES El Piles, y Samuel Pis, del Jovellanos, premiados por su rendimiento en ESO. El avilesino Saúl Teijeiro queda primero

E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

«Loca de alegría». Así se sentía ayer Bárbara Aybar Uría, alumna de primero de Bachillerato del IES El Piles, al ver en su pantalla de móvil que había sido distinguida con el segundo premio al Rendimiento Académico de Secundaria. 79 estudiantes con una media superior al nueve en dicha etapa se presentaron hace unos días a la prueba para aspirar a este galardón.

El examen, dividido en dos partes (una sociolingüística y otra tecnomatemática), abarcaba cuestiones de todo tipo. En primer lugar, análisis sintácticos, un ejercicio de expresión escrita, preguntas sobre la primera guerra mundial y su arte, y pirámides de población. En la segunda, problemas de trigonometría y de números combinatorios; preguntas sobre placas tectónicas a raíz del terremoto de Nepal, así como algunas más de Geología a partir de fotos de paisajes. Incluso repondieron a cuestiones relacionadas con nutrición.

Saúl Teijeiro Suárez.

Estudiante de la rama biosanitaria y con una media en ESO de 9,95, a Bárbara la parte que le resultó más sencilla fue la de Matemáticas, «es una asignatura que me gusta», y más complicada la relacionada con la Geología. Conocedora de que ayer se conocían los resultados, sacó su smartphone en el recreo y, como decía, se volvió «loca de alegría» al comprobar que había quedado segunda con una calificación de 17,24.

Corrió a abrazar a Diego Yano, compañero del mismo centro, al ver también que había quedado en tercer lugar y, por tanto, también resultaba premiado con una distinción dotada con 300 euros. «Supone un reconocimiento al esfuerzo de años de estudio y un motivo para seguir adelante», señala esta estudiante, que se debate entre estudiar Medicina, Biotecnología o Ingeniería Genética.

Bárbara Aybar Uría.

La clave para un expediente como el suyo es «organización». «No me hago un horario con horas de estudio, sino que me organizo en función de los puntos que tenga un tema. El primero, para este día; el segundo, para este otro..., así no tengo tengo demasiada tarea y el último día antes del examen doy un repaso a todo y no tengo olvidadas las cosas. A mí siempre me ha ido muy bien así», indica Bárbara, que antes de llegar al instituto era alumna del colegio Begoña. Aquel cambio, reconoce, le inquietaba, pero organizándose le ha ido muy bien. Tanto, que saca tiempo para ir a clases de kick boxing, al gimnasio y disfrutar de actividades deportivas con la familia.

Y si Bárbara es, ante todo, organizada, su compañero Diego Yano Gracia, que cursa también la rama de Ciencias de la Salud, se confiesa «obsesivo del orden». «Tengo tres agendas de los minutos que he ido estudiando y el tiempo que he podido perder por el camino. Eso me vale de mucho, porque me permite ver en qué he cumplido y qué es mejorable».

Samuel Pis

Un regalo al cumplir dieciséis

Dice que estudia en «voz alta» y, por tanto, en solitario porque cree que eso le facilita la comprensión y asimilación de conceptos y repasa muchas veces. «Eso me da seguridad porque, si no, me pongo nervioso». En su caso, estudia «entre dos y cuatro horas entre semana», un tiempo que puede llegar «a cuatro o cinco horas» los sábados y domingos. Para Diego, con una media de 9,54 en Secundaria, éste es uno de los mejores regalos que podría recibir a punto de cumplir dieciséis años. Soplará las velas el lunes y ayer, a modo de anticipación, ya lo estaba celebrando con Bárbara por la tarde. Entre sus hábitos, «correr y nadar». También estudió piano. Como carrera le gusta Odontología. Ayer, nada más conocer el premio, tanto Bárbara como él se apresuraron en transmitírselo a los profesores que les dieron clase en Secundaria. Diego también quiso tener un recuerdo para «Chelo», profesora de Primaria en el colegio Río Piles, porque «creyó mucho en mí y me impulsó a estudiar».

En la resolución de esta convocatoria se especifica que hay cuatro premios. El cuarto ha recaído también en un estudiante de Gijón: Samuel Pis Vigil, estudiante en este momento del Bachillerato Internacional en el IES Jovellanos. Con una calificación de 16,67 en la prueba, sus profesores dicen de él que es «brillante, reflexivo y muy responsable». Y su afición está clara: le encantan los fósiles. De hecho, sus compañeros han podido admirar su colección en el instituto, ya que los propios docentes le animaron a llevarla. Es «tan experto» que hasta hizo de guía.

El primer clasificado ha sido Saúl Teijeiro, del IES Carreño Miranda de Avilés. Su media en ESO es de diez y en la prueba obtuvo un 17,31 sobre veinte. «Era muy difícil acordarte de todo porque son materias de toda la ESO», indica este alumno de primero de Bachillerato de la rama de Ciencias de la Salud que quiere estudiar Medicina. «Estoy muy feliz porque es un reconocimiento al trabajo hecho». Lleva los estudios al día y le da tiempo a seguir practicando judo (el año pasado también hacía piragüismo), estudiar inglés y tocar la guitarra clásica.

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