Gijón Fabril recupera su memoria

Gijón Fabril recupera su memoria
Manuel Avello, en el centro, explica el contenido de la vitrina, con varias botellas. / JORGE PETEIRO

El Museo del Pueblo de Asturias abre una muestra que repasa su historia. La colaboración con los administradores concursales fue fundamental para poder recuperar los fondos

José Luis González
JOSÉ LUIS GONZÁLEZGijón

El 18 de julio de 1938 Diego Barrientos entró a trabajar en Gijón Fabril. Con trece años, ni siquiera tenía entonces la edad suficiente para hacerlo, pero las necesidades familiares, su insistencia, la falta de mano de obra y un pequeño subterfugio modificando su fecha de nacimiento fueron suficientes para que iniciase su andadura en la que sería su casa durante 44 años. Décadas de recuerdos que ha puesto al servicio del Museo del Pueblo de Asturias para ayudar a identificar y catalogar un vasto archivo documental y fotográfico del que desde ayer se expone una muestra en el centro gijonés.

«Todo este archivo hubiera quedado en la fábrica para perderse. El Museo del Ferrocarril ya salvó planos cuando Gijón Fabril cerró en La Calzada. Los estaban usando para encender la caldera», señala Joaquín López, director del Museo del Pueblo de Asturias, quien destaca la colaboración de los administradores concursales y los trabajadores para conseguir la donación de los fondos.

Lo que se puede ver en la muestra titulada 'Gijón Fabril. 1915-2016. Industria, patrimonio y museo' es solo una pequeña parte de todo lo que se ha conseguido rescatar. La exposición traza un relato con una selección de más de cincuenta fotografías, de botellas producidas en la fábrica, de moldes y otros enseres así como con el apoyo de paneles explicativos y una pieza audiovisual para explicar la historia de una empresa que dejó su huella en Gijón.

Sabe bien Manuel Avello, licenciado en Geografía que hizo sus prácticas en el museo, el tamaño de lo donado. Suya ha sido la labor de catalogar, identificar y clasificar todo el material, una tarea para la que ha contado con la colaboración, entre otros, de Diego Barrientos. «Primero revisé todos los materiales fotográficos y documentales, hablé con Diego y él me contó todo el funcionamiento. Se acordaba de cosas de los años 30, números, curiosidades... Me lo contaba como si hubiera ocurrido ayer», señala.

Todo este trabajo se ha traducido en la recuperación de un patrimonio que ahora estará a disposición de todos los ciudadanos, «especialmente de los investigadores», afirma Joaquín López. «La industria es lo que define a la ciudad de Gijón desde el siglo XIX, con toda esa gente que vino de fuera. Queremos reivindicar el papel de los museos en la conservación del patrimonio», señaló durante la presentación, en la que estuvo presente la concejala de Cultura, Montserrat López.

Icono

Gijón Fabril fue uno de los iconos de la ciudad. Abierta en 1915, se dedicó a la producción de vidrio, especialmente de botellas. Hasta el año 1982, con altibajos, continuó con esta función, una vía que abandonó para dedicarse a la producción de moldes de hierro para todo tipo de envases. En 1994 se produce el traslado de La Calzada al polígono de Porceyo, donde cerró definitivamente sus puertas en 2016. Un trance que recuerda con amargura Fermín Landeta, administrador concursal que trabajó un año en el concurso de acreedores de la empresa.

«No hubo posibilidad de encontrar un comprador y hubo que liquidar la empresa. Había muchas cuestiones históricas en la fábrica y los trabajadores se pusieron en contacto con el museo para recuperarlas. Estoy contento con que se recuerde, estuve prácticamente un año trabajando allí y no haberla podido salvar es algo que siempre me quedará ahí».

Los recuerdos de Diego Barrientos son diferentes. Este hombre de 94 años no tiene más que palabras de agradecimiento para una empresa a la que entró en plena guerra civil. Él ha vivido los cambios en la fábrica, la modernización, el ambiente de una factoría donde hizo y recibió muchos favores. Memoria viva de Gijón Fabril que se ha puesto a disposición del museo para ayudar a recuperar el pasado de un icono de la ciudad. «Tengo muchos recuerdos de la fábrica y todos son buenos».

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