Fade recuerda que la industria «no tiene toda la culpa en la contaminación»

Emisión contaminante observada ayer por la mañana desde el parque de El Lauredal.
Emisión contaminante observada ayer por la mañana desde el parque de El Lauredal. / E. C.

Los vecinos de El Lauredal llaman a tomar medidas: «Vemos las partículas ensuciar las casas, así que imagina lo que hacen con la salud»

R. MUÑIZ GIJÓN.

El Principado aprobó el miércoles un plan para reducir la contaminación del aire de Gijón que exigirá la inversión de 6,8 millones de aquí a 2019. La mayor parte de ese esfuerzo habrán de hacerlo El Musel, ArcerlorMittal, Tudela Veguín y los operadores portuarios, con un matiz. Entre las diecisiete medidas contempladas, se incluye la revisión de las autorizaciones que tienen las industrias, para forzarles a que cuenten con las mejores técnicas disponibles en el mercado y que reduzcan al máximo sus emisiones. Una alegación de Tudela Veguín permitió añadir a este principio que, además de posible, sea económicamente viable esa mejora.

«Desde luego que las empresas tienen que cumplir con la legislación y que el esfuerzo que tendrán que hacer es importante, pero pedimos que no se intente ir más allá de la normativa», expresó ayer Leticia Bilbao, directora de desarrollo empresarial de la patronal Fade. Las industrias hicieron alegaciones en ese sentido, advirtiendo de que si en algunas zonas no se incumplían los límites máximos permitidos tenía poco sentido obligar a un cambio en la producción. Esas observaciones fueron desestimadas por la Consejería de Medio Ambiente argumentando que existe un efecto acumulativo de las emisiones, y que el objetivo no es solo cumplir el límite legal, sino reducir la polución.

«Nosotros creemos que los límites que marca la legislación son los que reflejan qué es perjudicial para la salud», considera la directora de desarrollo empresarial. «Es verdad que vemos esa tendencia, en determinados casos, a fijar parámetros que van un poco más allá de lo que marca la norma, aproximándonos a los límites que son recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, y podemos entender que eso sea razonable», concede Bilbao. Desde la patronal reclaman sin embargo «que no se exija de un día para otro grandes inversiones a las empresas, sin tener en cuenta las dificultades técnicas que puede haber para ello». Leticia Bilbao respalda que la consejería busque en los catálogos cuáles son las mejores técnicas disponibles para la producción «y que las empresas se ajusten, pero habrá casos en los que resulte inviable e imposible tomar determinadas medidas».

Equo reclama «acciones reales y efectivas» para atajar la polución de la zona oeste

Desde el sector privado instan también a hacer una reflexión. El grueso del plan se carga sobre sus espaldas cuando las empresas «no tienen toda la culpa de la contaminación», recuerda Bilbao. De hecho, los propios estudios del Principado precisan que la fuente principal de micropartículas en la zona centro y este son los vehículos. «Hay medidas que la administración debe tomar, que quizás no son muy populares como por ejemplo pedir que se deje el coche en casa, pero creemos que no se debe mirar siempre al mismo lado», sostiene la directiva. «No solo pongamos el foco en la empresa; hay mucho que hacer también por parte de la administración», recalca.

«Me preocupa»

Entre los deberes que la consejería sí se pone dentro del plan está el de invertir 93.000 euros en un estudio que, antes de junio de un año, determine el origen de las micropartículas inferiores a diez micras (PM10) que flotan en el parque de El Lauredal. La campaña realizada con un laboratorio móvil en la zona detectó concentraciones superiores al del resto de estaciones de la red pública. Ayer mismo, mientras leía la noticia en EL COMERCIO, José Luis Blanco, vecino de la zona, no tuvo más que mirar por la ventana para encontrar el problema. Suya es la imagen que acompaña esta información.

«Vivimos con esto y me preocupa. Vemos las partículas ensuciar los edificios y avisamos para que limpien a presión, en las placas solares hay que retirar las partículas cada mes, y si eso lo hace con las casas, imagina qué puede hacer con nuestra salud», señala. «Uno se siente limitado para usar el parque con los niños», apunta.

Desde el partido Equo solicitaron ayer «acciones reales y efectivas» en la zona oeste y recordaron que El Lauredal es «una zona con elevada presencia de población joven y con niños pequeños».

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