Fallece Alfonso García, fundador de la joyería Alfonso, a los 90 años

Fallece Alfonso García, fundador de la joyería Alfonso, a los 90 años

Vecino de El Bibio, en 1982 abrió el negocio familiar en la avenida de la Costa, del que se ocupan las hijas desde su jubilación

P. LAMADRID GIJÓN.

Aprendió de sus tíos el oficio que ejerció con pasión durante toda su vida. «Si hubiera sido por él, nunca habría dejado el trabajo», aseguraba anoche María del Carmen, hija de Alonso García Monzón, el fundador de la joyería Alfonso, que falleció ayer a los 90 años. Familiares y numerosos clientes del negocio que abrió sus puertas en el número 39 de la avenida de la Costa en 1982 se reunieron en el tanatorio de Cabueñes para decir el último adiós al popular relojero.

Nacido en la calle Antonio Cabanilles, comenzó como aprendiz y llegó a ser oficial. Antes de echar andar la joyería Alfonso, trabajó en el taller que había montado en su casa, situada en El Bibio. Mano a mano con su mujer, Carmen Cifuentes -fallecida en 2014-, y sus dos hijas, María del Carmen y Ana María, Alfonso García Monzón logró granjearse una abultada cartera de clientes. Fueron precisamente sus descendientes, junto con tres empleados, quienes se ocupan de la joyería desde que su padre se jubiló. Solo hace ocho años del retiro, al que Alfonso se resistía. «No salía de allí», recordaba con una sonrisa su hija María del Carmen. Pese a que el alzhéimer le obligó a abandonar su actividad laboral, el joyero continuaba atendiendo las peticiones de su clientela. Un día llegó un hombre que pidió arreglar un reloj y «no reparaba en gastos». Se trataba de una artículo muy antiguo para el que ya no existían piezas.

«Mi padre, que ya estaba enfermo, dijo que no había problema. Torneó un cilindro de caña y quedó perfecto», rememoró. Alfonso García no solo era un apasionado de la relojería y la joyería. También era un gran aficionado a la pesca. «Le volvía loco. Iba siempre a Lastres con Luis, de la joyería Suiza, de quien era amigo íntimo». Asimismo, era un enamorado de la villa de Jovellanos. «Con Gijón me tocó todo, hasta la guerra», solía decir, tal y como recordó María del Carmen. El funeral en su memoria tendrá lugar mañana, a la una de la tarde, en la iglesia de San Lorenzo.

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