Fallece a los 84 años Fermín Muñiz Costales, histórico linotipista de EL COMERCIO

Fermín Muñiz. / E. C.
Fermín Muñiz. / E. C.

Una vez jubilado, dio rienda a su afición por el monte y las caminatas, manteniendo intactas su ironía, sentido del humor y carácter parlanchín

A. A. GIJÓN.

Fermín Muñiz Costales llevaba a gala el haber 'traducido' al histórico lenguaje de la rotativa los escritos a mano de Francisco Carantoña, a quien siempre admiró («lo adoraba», resume su hija). Tanto el artículo de la página 3 como el Till de la última tenían como primer y privilegiado lector a Fermín, quien se inició como linotipista en la Imprenta Flores e ingresó en la plantilla de EL COMERCIO en los años setenta, donde permaneció ya hasta su jubilación. Ésta se produjo en 1996, poco después de la llegada de la informática, a la que aún tuvo tiempo de adaptarse. Ayer fallecía a los 84 años, dejando dos hijos, María Luz, trabajadora de EL COMERCIO, y José Ignacio, y llevándose consigo una larga estela de recuerdos de aquel periodismo primitivo, de los vasos de leche con los que combatían el plomo de la rotativa y del alterne en los alrededores del periódico, donde siempre se tomaba algo, ya de madrugada, al terminar la jornada.

Una vez jubilado, Fermín dio rienda a su afición por el monte y las caminatas, manteniendo intactas su ironía, sentido del humor y carácter parlanchín. El próximo martes, a las cinco de la tarde, en la iglesia de San Nicolás de Bari (El Coto), recibirá un cariñoso adiós.

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