Fallece el ingeniero Ignacio Vallado

Ignacio Vallado, durante un viaje a Croacia. / E. C.
Ignacio Vallado, durante un viaje a Croacia. / E. C.

Tenía 72 años y llevaba jubilado desde 2010. «Era una persona jovial», destacan sus familiaresSu estudio realizó los cálculos para las 'Chaponas' y los 'edificios barco'

SARA GARCÍA ANTÓN GIJÓN.

«Era una persona jovial, le gustaba muchísimo la naturaleza y estaba disfrutando mucho de la jubilación». La familia de Ignacio Vallado, ingeniero superior que contribuyó con sus estudios de cálculo a la realización de diversas obras en Gijón y otros lugares de Asturias, trata de recuperarse de su pérdida. Vallado falleció el pasado 30 de agosto a los 72 años «de manera repentina».

Nacido en León, junto con sus padres y cinco hermanos se trasladó cuando tenía catorce años a Gijón, donde participó en varios proyectos emblemáticos de la ciudad. De su estudio, a través de sus cálculos de estructura, salieron el Centro de Arte y Creación Industrial de la Universidad Laboral, el pabellón del Ayuntamiento de Gijón en el recinto ferial Luis Adaro, 'Sombras y Luz' (las 'Chaponas'), los 'edificios barco' de Poniente y las piscinas de El Llano y Moreda. Además, también participó en la rehabilitación y reforma del edificio de la Junta General del Principado y del centro de salud de La Fresneda, en Oviedo.

Sus cálculos también sirvieron para acometer la rehabilitación del teatro Palacio Valdés y del centro de salud Villalegre, en Avilés. El Museo de la Pesca en Candás, las casas de Cultura de Arriondas y Nueva de Llanes y el refugio de la vega de Urriellu son otras de las actuaciones que llevan su firma.

«Todas las mañanas salía a andar en bici y se hacía veinte kilómetros»

Una intensa trayectoria profesional que se labró a base de esfuerzo. Nacido en una familia humilde fue gracias a una beca que pudo cursar los estudios de Ingeniería en la escuela del ramo en Bilbao. Tras realizar los dos últimos cursos en uno, se graduó con un destacado currículo. De hecho, fue el segundo de su promoción. Tras dejar atrás esta etapa de formación, empezó a poner las bases de su carrera profesional en Rubiera Predisa.

Su propia empresa

Y a los pocos años se decidió a crear su propia empresa, Vallado Ingenieros. Desde este negocio desarrolló cuarenta intensos años de ejercicio profesional, que le llevaron a trabajar con destacados arquitectos, como Ignacio Álvarez Castelao, Miguel Ángel García Pola, Jesús María Palacios, Enrique Perea, Salustiano Crespo, Diego Cabezudo y Hernández Sande.

Jubilado desde 2010, Ignacio Vallado se había centrado en disfrutar de su tiempo de ocio. Tres eran sus principales aficiones: la bicicleta, la huerta y la naturaleza. «Le gustaba mucho andar en bici, todas las mañanas salía y se hacía cerca de veinte kilómetros», relataba su hija, Esther; «gozaba de buena salud».

Persona «jovial» y extrovertida, aprovechaba en esta última etapa de su vida además para salir a pasear y entablar conversaciones cuando veía la ocasión. También, «jugaba con los perrinos» de la familia.

El último día del mes de agosto se celebró su funeral en la iglesia de San Lorenzo, templo al que acudieron numerosas personas que quisieron testimoniar a la familia -estaba casado con Margarita Álvarez Canellada- el afecto que le profesaron en vida.

Un cariño personal y reconocimiento profesional que ya se había evidenciado tras su jubilación, cuando a Ignacio Vallado -nieto del proyectista y constructor del Mirador del Fitu, José María Sánchez del Vallado- se le rindió homenaje y fue condecorado por el Colegio de Ingenieros Industriales de Gijón -en un acto que se llevó a cabo en el hotel Ayre de Oviedo- por su «brillante» carrera.

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