Fallece el jesuita Pedro Menéndez Cifuentes, exrector de la Inmaculada

Pedro Menéndez Cifuentes, en el colegio de la Inmaculada. / CITOULA
Pedro Menéndez Cifuentes, en el colegio de la Inmaculada. / CITOULA

Superior de la comunidad entre 1975 y 1981, dio clases de Música, Religión y Filosofía. Fue director del Coro de Padres, entre otras responsabilidades

ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

«Se ha ido un gran hombre que es historia del colegio de la Inmaculada». Éste era ayer el sentir de los cientos de antiguos alumnos al conocer el fallecimiento del jesuita gijonés Pedro Menéndez Cifuentes a los 77 años en el Centro Médico de Oviedo. Exrector del colegio entre 1975 y 1981, había dado clases de Música, su gran pasión, Filosofía y Religión y era el actual director del Coro de Padres. Aquejado de un aneurisma en la aorta, decidió someterse a la operación, aun consciente de los riesgos que podía suponer. Pero, tras el éxito de la intervención, le sobrevino un daño cerebral del que, finalmente, no pudo recuperarse. Sus restos fueron trasladados al tanatorio de Cabueñes y el funeral tendrá lugar mañana en la Inmaculada a las 17.30 horas.

Nacido en la calle de Celestino Junquera en 1939 y con dos hermanas, Cifuentes o 'El Chifu', como era conocido cariñosamente por sus alumnos, estuvo vinculado desde crío al colegio. En él estudió cuando aún las secuelas de la guerra civil eran visibles y había una zona en ruinas, a la que estaba prohibido acceder, pero a la que los niños le gustaba entrar para observar los casquillos de bala. Al acabar el curso preuniversitario, ingresó en la compañía en 1956 en Salamanca, donde hizo el noviciado y el juniorado. Estudió Filosofía en Comillas y Teología en Madrid.

Su primer destino fue la Inmaculada. Y el único. Pues a él estuvo vinculado desde finales de los años sesenta. Dedicado a la docencia hasta su jubilación, dio clases de Religión en segundo de Bachillerato (equivalente al sexto de Primaria de hoy), y de Música y Filosofía en BUP y COU. Las de música eran ayer las más recordadas. «Eran clases prácticas -rememoraba el antiguo presidente de la asociación de padres Ignacio Friera-. Ponía solos de instrumentos para que los fuéramos identificando; música de orquesta, para saber las partes en las que se dividía... Y luego había una parte teórica sobre la historia de la música». Famosa es su colección de cintas de magnetofón que él mismo grabó y de casetes, un formato que fue abandonando con la llegada del cedé y la modernización del ordenador.

Fundador en 1991 del Coro de Padres, era su actual director, aunque también tenía otras responsabilidades, pues era consiliario de la Asociación de Antiguos Alumnos. En su tiempo también fue consejero del Provincial de la zona de Asturias, Galicia, León, Zamora y Salamanca.

«Un erudito»

«Hombre erudito» -sabía hablar latín y griego y le encantaba la Historia-, también era recordado ayer por su «buen carácter» y afición al frontón. En verano se le podía ver jugando en la cancha de baloncesto tras pintar una línea en la pared. O porque, antes de comer, le gustaba reunirse en la Zamorana a tomar una botella de sidra con Enrique Pérez Cuervo, otro profesor jubilado; Javier, un padre de los Antiguos Alumnos, y Acebal, el 'abuelo', el antiguo pupilo del colegio de más edad. Los que le conocían bien dicen que «era un manitas» y arreglaba cualquier reloj.

Para la comunidad, se ha ido uno de sus referentes, que «casó y bautizó a hijos de alumnos hasta la saciedad» y que «fue un ejemplo para generaciones que tomaron las riendas del colegio cuando aún no existían las clases de liderazgo».

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