Fallece el padre Cuesta, referente de la formación integral en la Inmaculada

El padre Cuesta en una foto de 2014. / CITOULA
El padre Cuesta en una foto de 2014. / CITOULA

El sacerdote, que tenía 76 años, era un apasionado del baloncesto, y convirtió en campeón de España al equipo colegial infantil. Fue el alma mater de los campamentos de verano

E. C. GIJÓN.

La comunidad educativa de la Inmaculada está de luto. El padre Cuesta, uno de sus máximos referentes, fallecía en la tarde de ayer a los 76 años de edad. Ángel Cuesta, comúnmente conocido por sus muchos discípulos como Pachi o como 'El Cura', estaba estrechamente vinculado con la comunidad jesuita, que llora su pérdida.

El sacerdote había nació el 22 de enero de 1941 en San Martín de Torres (León), pero enraizó en el colegio de la Inmaculada desde su llegada al centro en 1964 y desde entonces ya fueron pocas las ausencias, siempre relacionadas con su propia formación y ministerio. En Gijón dio clases de gramática, latín y griego, pero si llegó a ser una institución fue por su capacidad para atraer a los jóvenes hacia valores humanos universales a través de herramientas tan sencillas como el deporte o la convivencia. De todo ello sabía ya Pachi Cuesta cuando llegó a la Inmaculada. Con el deporte inició su apasionada relación en el internado del Colegio San José, de Valladolid. El baloncesto acabaría acaparando su interés deportivo y sin duda la canasta le proporcionó los mayores éxitos como entrenador, especialmente al proclamar campeón de España al equipo colegial infantil. Más ún fue cofundador del Gijón Baloncesto. Pero previamente fue el fútbol el deporte que le proporcionaría el sobrenombre de Pachi. En más de una ocasión, el jesuita contó que sus compañeros reconocían su contundencia como defensa al compararle con un jugador del Real Madrid llamado Pachín, y él se quedó con el mismo nombre, pero sin la 'ene' final, no ya en el ámbito deportivo, sino también en las demás facetas de su vida. Con su vocación religiosa definida por su paso por los jesuitas de Valladolid, el padre Cuesta hizo noviciado y juniorado en Comillas y Salamanca, pero fue ya en Gijón, el 27 de junio de 1970, cuando fue ordenado. Durante cuatro décadas estuvo el sacerdote, considerado por muchos «alma y vida de las actividades extraescolares», consagrado a la 'formación integral' de los alumnos de la Inmaculada. Los campamentos de verano en Santibáñez de Porna tuvieron mucho que ver con esa tarea y con la difusión de otro cariñoso apelativo muy extendido: 'El Cura'. Su despacho colegial, donde generaciones de alumnos de BUP y COU se reunían para escuchar música en los recreos, se conocía como el 'despachi'.

Funeral, hoy, a las 18 horas

Ni siquiera el infarto cerebral sufrido en 2007 pudo con él, ya que, aunque no logró recuperarse totalmente, sí pudo, al menos, reordenar sus recuerdos y sus facultades para presentar en mayo de 2014 su libro 'Pachi Cuesta, jesuita y entrenador'. En los últimos tiempos, volvió a ser víctima de la enfermedad. Pero, ya alejado del Colegio, su trabajo siguió siendo un referente para las nuevas generaciones de alumnos. Ayer, nada más conocerse su pérdida, los antiguos alumnos de la Inmaculada se despedían de él: «Pachi ya está encestando en el cielo. Desde allí nos ayudará en nuestra andadura en la Tierra. Como amigo nos acompañará en permanente abrazo, como deportista nos animará para sobreponernos a la fatiga y como sacerdote nos bendecirá con el recuerdo de su bondad». El funeral por su eterno descanso se celebrará a la seis de esta tarde en la que fue su casa, en la Inmaculada.

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