La falta de arena vuelve a sacar a la luz a Las Carolinas

Los pilotes de madera sostenían la estructura del balneario Las Carolinas, construido en 1887. /E.C.
Los pilotes de madera sostenían la estructura del balneario Las Carolinas, construido en 1887. / E.C.

El geólogo Germán Flor Blanco asegura que la pérdida de sedimento es un fenómeno «normal» e «impredecible»

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Ocurre periódicamente: cuando hay muchos oleajes la fuerza de las mareas provoca la pérdida de sedimento en el arenal gijonés, lo cual, entre otras cosas, descubre los cimientos del legendario balneario Las Carolinas a la altura de la escalera 3. El geólogo de la Universidad de Oviedo Germán Flor Blanco, uno de los asesores habituales del Observatorio de la Playa, explica que se trata de un fenómeno «totalmente normal» del que el arenal se recuperará en abril o mayo. «Es cuestión de dinámica de oleaje y ocurre tanto en el arenal de Gijón como en otras playas del Cantábrico», sostiene este experto. «Cuando hay muchos oleajes la playa pierde arena, mientras que cuando estamos sin ellos recupera sedimento». Hacía dos años que las huellas de Las Carolinas no emergían a la superficie, ya que «desde verano de 2015 hasta estas navidades no ha habido fuertes oleajes».

Los múltiples temporales que han azotado la costa en los últimos meses han contribuido a retirar el sedimento que cubría los restos. «Ahora estamos a niveles similares a 2015», asegura el geólogo, quien recuerda que entonces también emergió la ruina. La pérdida de sedimento es «impredecible, no sigue un patrón». «Simplemente ocurre cuando los temporales son fuertes o muy continuos». Hacia abril o mayo el arenal gijonés debería volver a la normalidad, apunta. Hasta entonces, añade Flor, «lo mejor es dejar que la naturaleza actúe» y recomponga la situación. «Y si en verano no se ha recuperado la arena habrá que empezar a preocuparse». Los pilotes de madera sobre los que asentaba el popular equipamiento ya habían aflorado anteriormente. Son la memoria de un balneario en el que durante más de sesenta años gijoneses y veraneantes disfrutaron; el de Las Carolinas, construido en el año 1887, fue una de las tres históricas casas de baños que ocuparon la playa gijonesa a comienzos de siglo XX.

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