«Falta conocimiento sobre lo que está haciendo la Armada en el mundo»

Orueta Lueje, nuevo comandante naval. / DANIEL MORA

«La mar es el medio en que realizamos nuestro trabajo, pero también una oportunidad de disfrutar de una sensación fabulosa» | Carlos Orueta Lueje Comandante naval de Gijón

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Carlos Orueta Lueje (Madrid el 20 de diciembre de 1961) es desde la pasada semana el nuevo comandante naval de Gijón. Su estrecha vinculación familiar con Asturias hace que se sienta ya como en casa.

-El director general de la Marina Mercante, el secretario general de Pesca y el comandante naval de Gijón son ahora asturianos de nacimiento o sentimiento. ¿Se corresponde ese protagonismo con la potencia marítima de Asturias?

-Es pura coincidencia. Asturias y los asturianos tienen en muchos aspectos vocación marinera, pero no tan predominante como esa coincidencia de cargos parece reflejar. En el caso de la Armada, no es la primera vez que alguien vinculado a la región es titular de la Comandancia Naval en los últimos años, pero la proporción de asturianos en la Marina de Guerra no es ahora especialmente alta.

-Hay quien dice que Gijón le debe todo a la mar y quien afirma que, en realidad, la ciudad vive de espaldas a ella. ¿Con cuál de ambas visiones está usted más conforme?

-No tengo datos suficientes todavía para contestar a eso, pero, en principio, no me parece que esta ciudad viva de espaldas al mar. Hasta ahora he notado proximidad e interés por los asuntos marítimos, en general, y por la Armada, en particular. Hace ya varios años, en la visita que hizo a El Musel el buque 'Príncipe de Asturias', escoltado por dos fragatas y un petrolero, el 'Patiño', se formaron unas colas monstruosas para visitarlo. Lo comprobé porque estaba aquí de vacaciones y unos familiares me pidieron que los acompañara a verlo. Eso tiene que ver con el cariño a la Armada, y no solo de Gijón, porque vino gente de toda Asturias. Ahora, estoy comprobando lo mismo, no solo de las autoridades militares, sino también de las civiles y de la gente de a pie.

-¿El cariño implica conocimiento?

-Eso es otra cosa. Falta conocimiento sobre lo que está haciendo en estos momentos la Armada española en todo el mundo. Me referí a ello durante la festividad del Carmen, porque son muchos los marinos que trabajan diariamente en misiones que defienden los intereses de España. Podemos mejorar en divulgación y conocimiento de los medios con los que contamos y las funciones que realizamos. Estamos en ello.

-También existe un sentimiento antimilitarista. ¿Lo ha notado?

-Hasta ahora, no. Todo lo contrario, estoy abrumado por la amabilidad con la que me siento tratado.

-Una de sus primeras recepciones oficiales fue al secretario general de Pesca. ¿Qué puede hacer la Armada por los pescadores?

-La Armada tiene firmado un convenio con Segepesca para la explotación de tres buques: el 'Alborán', el 'Arnomendi' y el 'Tarifa'. Nosotros operamos estos barcos y a bordo van, cada vez que hacemos una campaña, ya sea en caladeros nacionales o internacionales, inspectores que realizan los controles adecuados.

-No sé si eso gustará mucho a los pescadores...

-Las cosas han cambiado mucho. Ahora son los patrones mayores quienes piden respeto por las normas porque saben que la sobrepesca pondría en peligro el futuro del sector, es decir, en algunos casos el futuro de sus propios hijos. No obstante, no solo realizamos labores de vigilancia e inspección, sino también de apoyo.

-¿Qué tipo de apoyo?

-Pues solución de averías, por ejemplo, que a lo mejor hacen innecesario solicitar un remolque y permiten al pesquero seguir faenando. Hemos recibido muestras de sincero agradecimiento de muchos pescadores.

-¿Que consejo o advertencia le dio su antecesor, Fernando Brinquis, al tomar posesión?

-Es habitual que en los días que coinciden un comandante saliente y otro entrante hablen de cómo se hacen las cosas y cómo conviene enfocar algunos asuntos, o cuáles son los puntos débiles y fuertes, sin perjuicio de que luego cada uno aporte su propio estilo. Brinquis me anunció la extraordinaria acogida que iba a tener.

-¿Echa de menos navegar?

-Muchísimo. Para nosotros, la mar es el medio en que realizamos nuestro trabajo, pero también una oportunidad de disfrutar de una sensación fabulosa. Es una especie de veneno que no se puede dejar.

-Pero no son pocos los marinos, al menos de la mercante, que quedan en tierra en cuanto pueden...

-Es que la vida en la mar es muy dura y te mantiene alejado mucho tiempo de la familia, así que cada uno analiza sus circunstancias y toma decisiones, pero es difícil que quien navegó no eche de menos la mar.

-¿Cómo recuerda su mejor y su peor momento en la mar?

-Son muchos y muy buenos los recuerdos, tal vez porque los malos, que suelen ir asociados a situaciones de mal tiempo, los vas borrando. Fui artillero en el 'Reina Sofía' y recuerdo un lanzamiento de misiles en el que todo salió bien y alcanzamos el blanco que habíamos marcado. Fue una satisfacción tremenda, porque así sabes, de verdad, que tu barco está preparado para lo que es su cometido.

-Algún mal momento recordará...

-Al mando del 'Tarifa' cogimos un temporal rumbo a Halifax con olas y un viento que jamás había visto. En mitad de aquel temporal y de la noche, el jefe de máquinas me dice que hay una avería en el motor, porque se había roto una de las tuberías de la bomba de inyección y estaba saliendo el combustible pulverizado sobre el motor, que estaba muy caliente y, por lo tanto, con peligro de tener un incendio, así que propuso parar el motor. Le hice notar que eso era imposible con aquellas olas y tuvimos que taponar las pérdidas con trapos y una cinta aislante especial, protegidos con gafas y guantes. Tardamos tres días en llegar a destino, porque teníamos la mar de proa, pero si paramos el motor, no sé qué hubiera pasado.

-¿Cuál es su objetivo en Gijón?

-Hacerlo lo mejor posible y, si me dejan, reenganchar. De momento, quedan por delante cuatro años. Acabo de empezar.

-¿Es razonable limitar a cuatro años la permanencia en un destino?

-No es exactamente así. Al cabo de cuatro años el puesto sale de nuevo a oferta, pero si nadie lo solicita se puede prorrogar esa permanencia. En cualquier caso, hay que dejar paso a los que vienen detrás y propiciar la rotación. Eso nunca es malo.

-¿Está garantizado el relevo generacional en la Armada?

-Sí, con gente que muchas veces llega ya con una preparación increíble y termina de formarse en las escuelas para la vida militar.

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