Familiares y amigos llenan la capilla para despedir al camionero fallecido en Ontón

Familiares y amigos de Manuel Magadán en el tanatorio de Jove. / Paloma Ucha

Los numerosos asistentes a la ceremonia de celebración de la palabra en el tanatorio recordaron la «nobleza» de Manuel Magadán

P. LAMADRIDGijón.

La capilla del tanatorio Jardín de Noega, en Jove, se quedó pequeña para acoger a los numerosos familiares, amigos y compañeros de trabajo que quisieron decir el último adiós a Manuel Magadán, el camionero gijonés fallecido el pasado lunes en la A-8, a la altura del viaducto de Ontón, en Cantabria. Las puertas no pudieron cerrarse y varias decenas de personas tuvieron que quedarse fuera de la estancia. Todos querían arropar a su viuda,Mili Barco, y a sus dos hijos, Elena y Adrián. El transportista también deja un nieto.

Un amigo de la familia recordaba la «nobleza» de Manuel, que perdió la vida a los 53 años en un accidente. Llevaba 32 años al volante y había recorrido la ruta en la que murió cientos de veces. «Es una desgracia», repetían los allegados a este vecino de La Calzada. No había consuelo para su familia y amigos. Sus compañeros de trabajo en Transportes Faro, del Grupo Fruasa, no se explicaban cómo había ocurrido el accidente, ya que era un conductor experimentado.

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El trabajo consistía en viajar a Lérida cargado de cajas de madera y regresar con un flete de fruta. Según sus compañeros, conocía la ruta al dedillo. De hecho, llevaba dos meses seguidos recorriéndola. Pero la desgracia se cruzó en su camino. El gijonés perdió el control de su vehículo y, tras colisionar con un turismo, se salió de la vía. El tráiler quedó con la cabina colgando del puente, y como consecuencia del impacto contra los protectores laterales del mismo, se incendió. Según el 112, después del accidente el conductor se precipitó a una vía secundaria que transcurre por debajo del viaducto, a la que posteriormente habría caído la cabeza tractora del camión que se desprendió del remolque.

Varias hipótesis

De aclarar las causas del siniestro se encarga el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Castro Urdiales, con los atestados de la Guardia Civil. Según Delegación del Gobierno, se manejan varias hipótesis. Después de la ceremonia de celebración de la palabra, los restos mortales de Manuel Magadán fueron incinerados en un acto íntimo, reservado a los familiares más próximos.

Es el tercer gran accidente de un transportista asturiano en apenas ocho días. El día 23 el incendio de un camión cortó casi una hora una calzada de la ‘Y’. El día 26 el vuelco de un vehículo de Emulsa colapsó cinco horas la ronda de Gijón. El pasado martes pudo reabrir la A-8, después de que una pala retroexcavadora tirara fuera del puente los restos del camión y los operarios repusieran las barreras.

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