La Federación de Cofradías de Pescadores plantea un boicot a los arrastreros lusos

TERRY BASTERRA GIJÓN.

La Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias está realizando gestiones con vistas a obligar a los arrastreros gallegos que faenan en aguas comunitarias del Cantábrico a respetar el descanso semanal que está en vigor en España.

El conflicto surge porque, aunque el arrastre se produzca por fuera de las 12 millas que delimitan las aguas españolas, la explotación del caladero comunitario repercute también en el nacional y, por lo tanto, no tiene sentido que en España sea obligatorio el descanso los sábados y domingos mientras los portugueses continúan faenando, por mucho que su normativa se lo permita.

Con las cosas así la Federación de Cofradías de Pescadores quiere que los barcos lusos permanezcan amarrados los fines de semana, tal como tienen que hacer los españoles, especialmente porque piensan que, estando solos en la mar, nada garantiza, incluso, que puedan entrar en el caladero nacional. Para hacerlo, tendrían que desconectar el localizador que deben llevar activado todos los buques de pesca de cierta envergadura, precisamente para que sea posible saber dónde se encuentran faenando.

Si no paran, la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias plantea que esos barcos no reciban servicios en los puertos de la región. Como es natural, los barcos portugueses que trabajan en aguas internacionales del Cantábrico no van a descargar a su país, sino que lo hacen en puertos cercanos y aprovechan para cargar hielo y combustible, independientemente de que trasladen sus capturas por tierra a donde les sea más interesante venderlas.

Los pescadores asturianos entienden que si los arrastreros portugueses no pueden acceder a los servicios que necesitan en los puertos españoles aceptarán respetar los fines de semana, porque perderían mucho tiempo y, por lo tanto, también dinero, si se tienen que desplazar hasta su país.

Flota bonitera

Similar medida, pero en ese caso sin condición suspensiva posible, está planteada también para la flota bonitera (básicamente de Irlanda y Francia) que utiliza redes para capturar bonito. El problema no es nuevo y se puede describir así: por experiencia, los boniteros españoles localizan los bancos de túnidos y se concentran en torno a la zona donde se están produciendo las capturas, pieza a pieza. Los barcos extranjeros aprovechan los localizadores de los barcos y por la noche se llevan el bonito en sus redes.

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