Filosofía para superar el verano

La filósofa y abogada gijonesa Nínive Alonso. / MIGUEL ALONSO
La filósofa y abogada gijonesa Nínive Alonso. / MIGUEL ALONSO

La gijonesa Nínive Alonso da seis claves para aprovechar la temporada estival

ALICIA G.-OVIES GIJÓN.

Desconectar en vacaciones no siempre es fácil. Según varios estudios, un tercio de los españoles no logra hacerlo. Una dinámica que puede acabar afectado a la producción posterior. Desde hace más de veintiséis siglos, filósofos como Aristóteles o Epicuro han escrito máximas para alcanzar la felicidad. En el panorama actual, desde que el filósofo Lou Marinoff ('Más Platón y menos prozac', 1999) revolucionó el mundo poniendo en entredicho las psicoterapias tradicionales, el asesoramiento filosófico «ha recuperado el objetivo de la verdadera filosofía: ayudar a las personas a encontrar el sentido de sus vidas».

Christopher Phillips, Elsa Punset, y el mismo Marinoff siguen actualmente elaborando consejos filosóficos para una vida más satisfactoria. En este sentido, la filósofa y abogada gijonesa Nínive Alonso, especializada en la terapia filosófica y que está preparando su propio libro, propone seis medidas para poder sacar el máximo partido a la temporada estival.

La primera consistiría en «aplazar el placer». «No lo digo por moralismo, sino porque el placer será mayor si uno se lo niega antes, manteniendo el ritual de la espera como caminar todo el muro de una playa deleitándose pensando en el helado que se disfrutará cuando se llegue al final», explica. En este caso, se debería dedicar, al menos una vez al mes, un tiempo a un ritual de baño con velas, esencias y música sugestiva. Sin llegar, apunta, a lo sexual, «sino deleitándose en la esfera de la sensualidad, el erotismo, el aplazamiento del placer». La filósofa está especializada en la filosofía del arte, por eso acompaña todas sus sesiones con varias propuestas de cine. En este caso, recomendaría 'Deseando Amar (Wong Kar-Wai, 2000)'.

La siguiente máxima se centraría en potenciar la parte lúdica de esta temporada. Un hombre que no juega con otros hombres, afirma la filósofa, «no puede ser feliz». Por eso, sacar el tapete, las cartas y echar una partida con la familia, amigos, sería otra de las terapias. «Jugar, ganar, perder, enfadarte por tu mala baza son pequeñas cosas que suponen una felicidad enorme y una recuperación del campo de lo social», asegura.

Pero no todo iba a ser diversión. Para Alonso, «no hay mayor felicidad que cultivar, mimar, y ver crecer aquello que te nutrirá», así que su tercer consejo es crear un huerto o «ir a la maravillosa ría de Villaviciosa para embadurnarse el cuerpo con el limo del que tantos animales se nutren». «Los masajes de barro de los spa no son nada comparado con el placer de hundir los dedos en la tierra», añade.

En una sociedad donde tener el último modelo de móvil es lo más importante, la filósofa no puede evitar recodar «al divino Sócrates, nuestro predecesor». «Paseaba por el mercado diciendo: 'Cuántas cosas hay que no necesito. Nuestros abuelos y padres cuentan con satisfacción las maravillas que hacían con cinco pesetas. Sin embargo, ahora nos saciamos con compras que producen una alegría que se olvida al minuto», lamenta. Por eso, salir de casa una tarde con tan solo tres euros ayudará a fomentar el poder de elección.

Dedicarle tiempo a las personas mayores, o viceversa, es otra de las tareas que Alonso propone para este verano. La filosofía ha unido y sigue uniendo en torno a una mesa, afirma, a personas de todos los estratos sociales y de todas las edades, porque «justamente es la conversación entre mayores y jóvenes la mas enriquecedora, porque aúna diferentes perspectivas. Unos aportan ilusión y nuevas ideas y otros, experiencia de vida». La revolución de las redes sociales han supuesto un antes y un después en la forma de comunicarse. «Actualmente somos seres con pluridentidades. A las dos tradicionales se unen el perfil de Facebook, el de Twitter... Se diluyen los campos de verdad y mentira, puedes poner mil filtros a una foto para proyectar belleza y sentirte feo, puedes sonreír en un selfie y haber llorado todo el día hasta ese momento», apunta.

Desconexión total

Por eso, su último consejo para esta temporada estival es retirar las redes sociales del móvil y solo acceder a ellas en horas concretas o hacer una desintoxicación de al menos un día a la semana. «Es una adición tan peligrosa para nuestro equilibrio emocional como los tranquilizantes, la televisión, los videojuegos o el alcohol», concluye. Para este caso, una opción cinematográfica, «'Réquiem por un sueño', de Darren Aronofsky».

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