La finca Bauer y la desaparición del bloque del Rick's, escollos para que el PSOE apoye el PGO

La finca Bauer, lindante con el futuro urbanizable del Infanzón, cuyos límites son objeto de polémica. / CITOULA
La finca Bauer, lindante con el futuro urbanizable del Infanzón, cuyos límites son objeto de polémica. / CITOULA

Advierte del coste de expropiar el edificio de El Rinconín para crear la playa verde, pese a que el gobierno local buscará acuerdos

IVÁN VILLAR GIJÓN.

«La broma del Rick's le puede salir muy cara a la ciudad». Es la advertencia que lanzó ayer la concejala socialista Begoña Fernández tras los cambios introducidos en la nueva versión del Plan General de Ordenación con respecto a la playa verde prevista en El Rinconín y que, junto a otras modificaciones, se incluyen en el documento urbanístico que el Pleno votará mañana como paso previo a la apertura de un segundo periodo de exposición pública y presentación de alegaciones.

En la versión aprobada en febrero de 2016 se preveía el desarrollo de un gran parque al norte de la carretera de La Providencia, desde el Sanatorio Marítimo hasta Las Terrazas del Pery. Constituiría una gran mancha verde (33.000 metros cuadrados) en primera línea de costa que, no obstante, indultaba al edificio existente en el número 540 de la avenida de José García Bernardo, un bloque con 38 apartamentos y una popular terraza de hostelería en su planta baja (Rick's) que sobreviviría como un islote en medio de la gran playa vegetal. En el texto que se votará mañana en el Pleno, no obstante, se plantea que la playa verde se haga también con la finca que ocupa este inmueble. Y es la fórmula propuesta para lograrlo lo que vuelve a enfrentar a los socialistas con el gobierno municipal y con Xixón Sí Puede e IU, principales baluartes de Foro en la defensa de este plan.

La ficha urbanística redactada específicamente para este edificio y sus patios adyacentes (AUA-PERI11-RICK'S) recoge la «expropiación» como método de obtención de estos terrenos para su transformación en zona verde. Da prioridad, no obstante, a la búsqueda de «una actuación coordinada» con los propietarios afectados, de forma que se pueda firmar con ellos un acuerdo de «realojo y permuta». De este modo, pese a la «decisión política» de suprimir el inmueble existente, se tratará de encontrar «una solución para integrar las viviendas y el local de usos terciarios en ese ámbito, respetando los derechos de sus propietarios».

El documento llega al Pleno con el respaldo de todos los grupos, menos el socialista

Un realojo sin salir de la zona

En la práctica, la intención es que tanto el establecimiento hostelero como los dueños de los apartamentos puedan encontrar acomodo «en las viviendas propiedad del Ayuntamiento» que resultarán del desarrollo residencial del PERI-11, que prevé varios bloques en primera línea del nuevo parque, aproximadamente a la altura del camín de los Olmos. También mirando al mar, aunque desde una posición más retrasada. De todos modos, este paso, tanto el traslado de los vecinos y el local como la desaparición del edificio existente, no se daría hasta que esté desarrollado todo el ámbito, para lo que aún pasarán varios años.

Pese a la predisposición municipal al acuerdo, el PSOE advirtió ayer de que la mera mención a la posibilidad de una expropiación abre la vía a que, «pasados unos años», los propietarios puedan instar la aplicación de esa fórmula si no les satisface la oferta de realojo que les haga el Ayuntamiento. «Aunque están planteando un sistema con coste cero para las arcas municipales, nos parece muy peligroso y al final nos puede salir muy caro», señaló Begoña Fernández.

Esta fue una de las razones por las que en la comisión de Urbanismo el grupo socialista se negó a votar el dictamen sobre la nueva versión del PGO que mañana irá a Pleno. Todos los grupos municipales se pronunciaron a favor, salvo el PSOE, que tampoco lo hizo en contra ni se abstuvo. «Nos reservamos el voto para el miércoles», dijo Fernández, quien acusó a Foro de «practicar una estrategia de confusión continua, dándonos la mínima información sobre lo que estamos votando y haciendo modificaciones de tapadillo». Se refirió en este sentido a las fichas del urbanizable del Infanzón y de la finca Bauer, que ya fueron objeto de polémica en el Pleno de febrero de 2016 en el que se aprobó la primera versión del plan.

Generación de plusvalías

En la víspera de esa votación, el PSOE criticó que una franja de 8.700 metros cuadrados ubicada entre los jardines de la Quinta Bauer y la carretera del Piles al Infanzón (AS-247) se desgajara de la parcela del palacio, en la que se encuadraba en planes anteriores, para pasar a formar parte del urbanizable del Infanzón. Tras las quejas, en la propia sesión plenaria se modificó la ficha para devolver este espacio al ámbito de la finca Bauer. Ahora, sin embargo, estos terrenos regresan al urbanizable situado al norte de la carretera. Para Begoña Fernández, esta marcha atrás significa que «alguien en esta Corporación tiene mucho interés en que prospere este tratamiento, que genera una plusvalía urbanística injustificada para la familia Rato-Figaredo». El gobierno argumenta que tanto el equipo redactor como los técnicos y jurídicos municipales entienden que el deslinde entre suelo urbano y urbanizable debe hacerse en la «muria» que cierra el jardín de Bauer, y no en la carretera.

Otras críticas del PSOE son la ausencia de medidas correctoras para las laderas inestables de El Muselín o que se contemple un uso terciario en una importante franja del polígono de Porceyo, junto a la nave de Modultec, «donde se podrían instalar grandes superficies».

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