La finca Vista Alegre afronta un proyecto de rehabilitación integral

La finca Vista Alegre afronta un proyecto de rehabilitación integral

Junto a Villa María, frente al camino de los Rosales que se dirige al Club de Tenis Gijón, se encuentra esta quinta de recreo

RAFAEL SUÁREZ MUÑIZ

Junto a Villa María, en la avenida Profesor Pérez Pimentel, frente al camino de los Rosales que se dirige al Club de Tenis Gijón en el barrio de Fojanes (Somió), se encuentra la quinta de recreo Vista Alegre (4 Ha.). Esta imponente finca fue promovida por el acaudalado indiano Gumersindo García Cuervo en 1901 a su regreso de La Habana –iniciales conservadas en la puerta de acceso– y proyectada por Manuel del Busto. Cuenta con una maciza casa principal de estilo ecléctico ciertamente hibrido por sus aires modernistas –o así lo pretendieron sus titulares a la postre–. En 1914 los hermanos Felgueroso vinieron a Gijón procedentes de La Camocha; hacia 1914-1915 este palacete fue adquirido por el matrimonio Víctor Felgueroso y María Antonia León.

Esta vivienda unifamiliar tiene una planta rectangular y dos alturas, más bajo cubierta (ornatos neoclásicos). Su representativa torre semihexagonal, aneja a la fachada principal, es su elemento más simbólico, por su remate en cúpula de aguja que le aporta esos aires arabescos. La cual, según relata Carlos Roces Felgueroso, fue efectuada para albergar un ascensor para la silla de ruedas de su abuelo. La parte trasera cuenta con una galería de piedra artificial construida en la posguerra por Manuel del Busto. En la familia siempre se ha comentado que el palacete se hizo sobre una antigua casa mucho más modesta; el tercio derecho con la torre y las cubiertas fueron un añadido posterior.

Su jardín, catalogado por el geógrafo Rodrigo Álvarez Brecht en 2008, a pesar del lamentable estado de abandono tiene o tenía un excepcional valor botánico, ornamental (varios pequeños bancos revestidos con azulejos de Talavera similares a los de El Lauredal) y configurativo –por sus espacios auxiliares–. El acceso guarda semejanzas con la quinta Bauer; en este caso, por contar la silueteada entrada con una penetrante doble hilera de tilos –hoy centenarios– con parterres posteriores. La mayor mancha arbórea se establece en forme de L invertida al Sur y Oeste del palacete. En las proximidades de la casa se levantaban varios ejemplares centenarios. Justo en el centro de la finca, se encontraba una de tantas pistas de tenis con que contó Somió, antes de hacerse el Club de Tenis –hoy su espacio lo ocupan dos parcelas con chalet–. En la mitad oriental se encontraba el huerto. Finca que quedaba separada de la occidental por el arroyo Fontanía. Disponía de palomar, cocheras, lavadero, las casas de los caseros pegadas a la avenida Profesor Pérez Pimentel; y especialmente significativa la pequeña reproducción de una mina de galería horizontal que tenían. Los hermanos Felgueroso plasmaban así su empresarialismo minero de la forma más didáctica. Dicha mina sirvió de refugio antiaéreo durante la Guerra Civil.

Hasta 1977 fue la residencia de la familia Felgueroso. Ese año el palacete fue adquirido por el colegio Valmayor para chicas desde 1º de EGB (250 chicas) y chicos en párvulos –excepcionalmente–. Entre sus promotores se encontraban nombres propios de la sociedad asturiana, como Luis Adaro, Carlos Roces Felgueroso o Juan Suárez. Su uso colegial desde septiembre del corriente fue algo extemporáneo para el curso 1977/1978; el curso 1978/1979 ya dio comienzo en el alto de La Corolla. Entre 1979 y 1982 la parcela de 4 hectáreas de extensión, fue dividida en 18 subparcelas por iniciativa de los descendientes de Gabino Felgueroso González para la construcción de chalets. Señala el catedrático de Geografía Ramón Alvargonzález, que esa fragmentación ya comenzó en la década de 1950. En diciembre de 1984, cuando se produjo el incendio que destruyó el interior del palacete, ya estaba en manos de la ingeniería Erpo.

La empresa de ingeniería Erpo S. A. –rotulación junto a la verja de fundición– pretendía diseñar, reformar y construir maquinaria para distintas empresas y fábricas a nivel nacional, y el incendio generó cientos de millones de pesetas de pérdidas. En la actualidad, tras el consiguiente abandono, el estado de deterioro se recrudeció, faltando buena parte de la cubierta de teja original.

En el mes de junio del corriente, el estudio de arquitectura y urbanismo Dolmen se ha hecho cargo del proyecto de derribo, primero; y de la posterior rehabilitación de la finca y de la casa (protección parcial). Para destinarla, en principio, a varias viviendas; respetando el inmueble original y recuperando las fortalezas de su jardinería y arbolado, también catalogados. La extensión actual de la finca resultante es de 7.567 m2.

Todavía se mantiene intacta la escalera (catalogada), algunas molduras y ornatos interiores; así como abundante material documental de la empresa Erpo (archivadores, etc.). Sirvan estas líneas para concienciar sobre la capital importancia de la conservación de estos elementos existentes y de los rescatables; como los restos del mural cerámico con una imagen de las vagonetas de carbón pasando un puente.

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