«Era franca y muy natural, ha dejado una huella imborrable»

Julia Álvarez, directora del Conservatorio, avanza seguida del padre y el hermano de la fallecida. /  P. UCHA
Julia Álvarez, directora del Conservatorio, avanza seguida del padre y el hermano de la fallecida. / P. UCHA

Familiares, alumnos y profesores brindaron un sentido y musical homenaje a la docente del Conservatorio Ana Rosa Reyes Fuente

ANA SOLÍS GIJÓN.

Ana Rosa Reyes Fuentes sigue en la memoria de sus familiares, amigos, compañeros de profesión y alumnos. Ayer, el teatro de la Laboral sirvió de escenario para celebrar un concierto en memoria de esta profesora de Historia de la Música del Conservatorio, quien falleció de forma repentina el pasado 15 de diciembre.

«Es un homenaje muy esperado y para nosotros, como compañeros, obligado», afirmó Julia Álvarez, directora del Conservatorio. «Era una persona muy natural y expresiva en la manera de hablar. Seguramente para ella hubiese sido una gran sorpresa ver este enorme cariño por parte del alumnado y del profesorado. Desde que ocurrió el trágico suceso quisimos preparar un concierto en el que pudieran participar todos», prosiguió.

Más de 250 asistentes ocuparon el patio de butacas de la Laboral. No faltaron los familiares de Ana Rosa Reyes. Sus padres y su hermano Luis disfrutaron con ilusión del recital. «Estamos muy sorprendidos por todo el cariño que nos han demostrado, a nosotros y a mi hermana, y muy emocionados por que hayan preparado este concierto en su memoria», manifestó Luis Reyes. «Que después de tres meses todavía sigan acordándose de ella es todavía más emocionante. Estamos muy agradecidos con la iniciativa», continuó.

Con la melodía del violonchelo, a cargo del profesor Javier Cernuda, y 'Prelude, Courante y Sarabande' de Bach dio comienzo el concierto. Tras él, Omar Pérez Sala, alumno de 5º curso de Enseñanzas Elementales, se sentó frente al piano para interpretar 'Claro de Luna' de Claude Debussy.

Con la admiración y los aplausos de un público expectante continuaron Ana María Alonso, al piano, y María Menéndez, violonchelo, con 'Balada nº 3' de Chopin.

El ensamble de metales, dirigido por Antonio Gómez, con el Canto Llano del siglo XV 'Veni, VeniEmmanuel' y el grupo de gaitas de los alumnos de Enseñanza Profesional, con 'Xota de Boal', 'Muñeires de Lisardín' y 'Serafina', siguieron poniendo ritmo a la tarde.

De la música a la danza

Los siguientes en actuar fueron los alumnos del danza del Conservatorio. Alba Alonso, Pablo Dávila y Paula Fernández, bajo las directrices de la profesora Nekane Sáez, brillaron con sus movimiento sobre las tablas. El broche final lo puso el grupo de funck-rock, Staytons, que tampoco quiso faltar a la cita. Juan Vicente Cabo, piano y voz, Alejandro Sariego, guitarra acústica, Andrés Ribera, bajo, Daniel Valdés y Eduardo Llosa, percusión tocaron 'Gone' y 'River of Time', dos temas que hicieron vibrar a los asistentes.

Ana Rosa Reyes fue profesora en el Conservatorio de Gijón durante más de veinte años. La asignatura que impartía, Historia de la Música, era una de las troncales, por lo que todos los alumnos la conocían. «Se hacía querer. Era una persona franca y muy natural. Ha dejado una huella imborrable, enorme, en todos sus alumnos», señaló con entusiasmo la directora del Conservatorio.

Palabras de cariño a las que se sumaron otros compañeros del gremio como Carlos Feijoo, profesor de violonchelo e informática musical. «Era una persona admirada por todos», añadió.

Su energía, su buen trato en la enseñanza y su pasión por la música hicieron que se ganara el cariño de todas la personas a su alrededor. Ayer, con diferentes puestas en escena, distintas melodías e instrumentos y con la misma pasión sobre el escenario que la aprendida en sus clases, el Conservatorio de Gijón dio el último adiós a su profesora Ana Rosa Reyes Fuente.

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