Ganaderos instan a aumentar la compensación por res sacrificada por tuberculosis bovina

Ó. P. GIJÓN.

«Impotencia por no poder hacer nada». Así describen varios ganaderos de Aguda (Pinzales) la situación a la que se enfrentan cuando una de sus reses da positivo en un control de tuberculosis bovina efectuado por la consejería. «Entiendo que el protocolo ya está establecido, pero en muchas ocasiones se comprueba que las vacas no tienen nada y son aptas para el consumo. Y eso es una frustración», sostiene el ganadero Marcelino Castro. En su caso, el pasado día 11 le retiraron ocho reses con la consecuente retirada de la 'tarjeta verde', que impide comercializar con el ganado y su producción láctea.

«Va a costar poder salir adelante porque las indemnizaciones son de risa. Van de 241 euros por las vacas de más de seis años a los poco más de 600 por las que tienen entre dos y cuatro años», sostiene. Todo ello, teniendo en cuenta que «en muchas ocasiones» la carne se puede comercializar y ese beneficio nunca va destinado al ganadero. Pide, por tanto, que la consejería tenga en cuenta las dificultades de los ganaderos tras la retirada de la 'tarjeta verde'. «Ya nos cuesta mucho salir adelante con los costes y trabajo del día a día como para tener que regalar vacas que al final resulta que están sanas o se pueden consumir», concluye.

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