«Hemos ganado en técnica, vocalización... en todo»

Isabel Moro, presidenta del Ateneo, y Joaquín Pixán entregan uno de los diplomas a una joven intérprete que participó en el curso de tonada.
Isabel Moro, presidenta del Ateneo, y Joaquín Pixán entregan uno de los diplomas a una joven intérprete que participó en el curso de tonada. / DANIEL MORA

El II Curso de interpretación de la Canción Asturiana finalizó ayer con un brillante concierto a cargo de sus 35 alumnos | Joaquín Pixán coordinó esta nueva edición del taller, organizado por el Ateneo Jovellanos y en el que participaron desde abuelos y sus nietos hasta un alumno coreano

LORETO BARBÓN GIJÓN.

Tradición, afición y mucho entusiasmo fueron los ingredientes principales del concierto celebrado ayer en Centro Municipal Integrado de La Arena. Se trataba del acto de clausura del II Curso de Interpretación de la Canción Asturiana, organizado por el Ateneo Jovellanos en colaboración con el Aula de Cultura de EL COMERCIO. Un punto y final brillante para días de trabajo en torno a la tonada y que contó en las aulas con abuelos y sus nietos y hasta con un alumno coreano.

El director y coordinador del curso, Joaquín Pixán, recordó que la actuación no era ningún examen, sino «una demostración de lo que los alumnos han aprendido a lo largo de las dos semanas que ha durado el curso». Los objetivos se centraron en trabajar la técnica que los alumnos han ido adquiriendo con el paso de los años, la vocalización, la interpretación y la puesta en escena.

Los cantantes aseguraron que el curso fue muy productivo a la hora de mejorar la técnica, pero también intenso: «Comenzaba a las once de la mañana y hasta las diez de la noche, estaba Pixán muchos días. Fue algo totalmente productivo y solo parábamos para comer. Ganas en técnica, vocalización, puesta en escena... en todo», explicó Lorena Corripio. De la misma opinión que su compañera fue José García, quien aseguró que el curso le vino muy bien «para la afinación y la interpretación de las canciones. Además, yo soy de Cangas del Narcea, como Pixán, y es todo un honor contar con él como profesor».

Joaquín Pixán, por su parte, confesó que aprendió mucho mientras intentaba enseñar a los alumnos. «Llevo más de cuarenta años en los escenarios y me he dado cuenta de todo lo que se puede descubrir observando a los demás», reflexionó. Una de las novedades de esta segunda edición fue un homenaje a la figura del gaitero, «compañero del alma del cantante tonada», explicó Pixán, quien también destacó su importancia recordando que es «el primero y el último en emitir una nota» y, por este motivo, la gaita fue la que inauguró el concierto de ayer.

Cantera de voces jóvenes

Los organizadores del certamen destacaron que el número de cantantes jóvenes superó la cifra del año pasado. Isabel Moro, presidenta del Ateneo Jovellanos, se congratuló de ese relevo generacional. En esta edición, Lucía Rojo y Sara Sirgo, de 14 y 15 años, fueron las benjaminas. «Yo empecé a cantar tonada cuando tenía nueve años porque a mis bisabuelos les gustaba», relata Lucía. El caso de Sara fue parecido, aunque ella repite experiencia, puesto que ya había asistido al primer taller. «Este año me acompaña mi abuela porque también le gusta mucho la tonada y es emocionante estar las dos aquí juntas».

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