«En cada tanque hay un mundo»

Susana Acle invita a gijoneses y turistas a recorrer los mundos vivos del Acuario. / AURELIO FLÓREZ
Susana Acle invita a gijoneses y turistas a recorrer los mundos vivos del Acuario. / AURELIO FLÓREZ
Susana Acle - Veterinaria del Acuario de Gijón

Trabajadora del centro oceanográfico desde su apertura, invita a visitarlo sin prisa

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

El Acuario de Gijón atrae su mayor número de visitantes en época de verano y si toca uno como el de este año, con el calendario lleno de días que no invitan a la playa o a las excursiones al aire libre, la afluencia es visible desde cualquier punto de la explanada de Poniente y tras las vallas donde se monta el escenario para los conciertos de la Semana Grande, una mañana como la de estos días, se percibe un constante reguero humano. ¿Qué se van a encontrar ahí dentro? La propuesta que se ofrece no puede resultar más sugerente: «Es una vuelta al mundo, partiendo del río asturiano, recorriendo distintos ecosistemas marinos y regresando al final del recorrido a un puerto de Asturias». No es una licencia poética lo que cuenta Susana Acle (Gijón, 1973), veterinaria del centro desde su apertura hace ahora doce años. Realmente cada tanque es un pequeño trozo del mapamundi acuático de nuestro planeta. Un viaje alrededor del globo a través de todos los mundos vivos que lo componen.

La responsable de velar por la salud de las distintas especies reunidas aquí habla con verdadera pasión de un espacio que conoce y estima como su propia casa: «Desde que hice prácticas de fin de carrera en el Acuario de Madrid descubrí que me gustaba y cuando se abrió el de Gijón tuve la oportunidad de empezar a trabajar aquí, así que también lo he ido viendo creciendo». Antes pasó por centros de referencia internacional como el Oceanografic de Valencia o el National Marine Acuarium de Plymouth: de este cuenta divertida cuando hablaba con su marido -entonces novio- desde allí y le comentaba que había inyectado un antibiótico a una lubina: «¡Y por qué no le metiste vino blanco!», le decía él.

De los ocupantes del acuario, algunos llevan aquí el mismo tiempo que Susana y se refiere a ellos con la familiaridad de viejos amigos: «Elisa y Currín, los tiburones toro, están desde el principio y ella es la abuela del acuario, probablemente el ejemplar más longevo de España». Son también los preferidos del público infantil: «A los niños les impresiona su tamaño y verlos abrir la boca». Son las estrellas también de una iniciativa del centro pensada para los más pequeños, la de pasar una noche en el túnel bajo las aguas del tanque en el que nadan con otros peces: «Dormir no deben dormir mucho, pero salen encantados y las monitoras con ojeras», cuenta la veterinaria.

Los peces payaso, las morenas o los delicados caballitos de mar suelen dejar igualmente una impresión difícil de olvidar entre el público más joven. A ellos y a los adultos que les acompañan o vienen sin niños va dirigido el mensaje que transmite esta muestra de especies vivas en sus diversos ecosistemas y que se resume en el último tanque del recorrido. En él, en lugar de peces hay basura: plásticos, vidrios, papel, etc. con información sobre el tiempo que tardan en degradarse o el daño que causan: «Queremos que se vayan con la idea de que todos somos responsables del cuidado de nuestros mares y ríos, de intentar frenar los problemas de conservación, aunque sean globales». Y su recomendación para no perderse nada en la visita: «Hay que venir con tiempo para aprovecharla, en cada tanque hay un mundo». Un mundo vivo que nos sorprende y ayuda a valorar que siga con vida en su medio natural.

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