«Mujer y taxista, escuela de vida»

Ana Martínez posa junto a su taxi en las 'letronas'. / E. C.
Ana Martínez posa junto a su taxi en las 'letronas'. / E. C.

Treinta conductoras gijonesas muestran su día a día en un álbum de fotos que rinde homenaje a la pionera del sector

GLORIA POMARADA GIJÓN.

Mostrar Gijón y visibilizar una profesión en la que la mujer aún es minoría. Con este objetivo, una treintena de taxistas gijonesas han posado junto a sus vehículos en esos lugares especiales, en los que un viaje es más que un desplazamiento junto a un cliente. La Providencia, La Laboral, San Pedro o las 'letronas' son los espacios en los que se han tomado las fotografías que se publicarán ahora en forma de libro. «A la gente que viene de fuera le llama la atención el número de mujeres taxistas que hay en Gijón», cuenta Begoña López. Esa apreciación sirvió de base para lanzar el proyecto fotográfico, con el que rinden homenaje a la mujer que bajó la primera bandera. Entre 1975 y 1988, María Herminia Agüeria se hizo un hueco en las calles de la ciudad y ahora, sus herederas quieren que su figura se recuerde mediante una placa en la futura estación intermodal.

Junto a cada imagen, las taxistas rubrican una frase que recuerda la evolución del sector o, simplemente, la sensación que les evoca ponerse al volante. «Me gusta conducir», afirma Alejandra García, una de las más jóvenes del gremio. Con veintisiete años, lleva desde principios de 2016 al frente del taxi que heredó de su padre, el número 43. «Nunca pensé que fuese a ser taxista, pero ahora estoy encantada y quiero seguir. ¡Igual me quedo toda la vida!», bromea. Como ella, Begoña López disfruta de su trabajo a diario después de diecisiete años patrullando la ciudad. «¿Mujer y taxista? Sí, una profesión y una escuela de vida», es el lema que acompaña su instantánea. Begoña reconoce que el suyo «es todavía un mundo de hombres» en el que el machismo sigue existiendo. «Oyes comentarios como 'mejor estabas en tu casa'. Cuando empecé recuerdo que algunos de los clientes se iba a sentar en el asiento de delante y cuando me veían se iban para atrás», rememora. «Algún choque siempre se tiene y, cuando pasa, te miran como diciendo 'tenías que ser mujer», explica Alejandra. «Y son los hombres los que suelen conducir peor que las mujeres», precisa. La seguridad, uno de los aspectos que más preocupa a los profesionales del taxi, es para ellas un «gaje del oficio». «En todos los años que llevo nunca me pasó nada, con el tiempo aprendes a lidiar con la gente», indica Begoña.

Todas esas experiencias quedarán inmortalizadas en el álbum que se publicará el próximo lunes, día del patrón del taxi, San Cristóbal. Un libro que, esperan, pase pronto a ser un documento histórico de unos tiempo lejanos en los que la mujer taxista aún era una 'rara avis'.

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