Germán se aferra a la vida

Germán, a la izquierda, con sus padres y sus hermanas, en la última fotografía tomada todos juntos antes de que falleciese su padre y él fuese brutalmente agredido.
Germán, a la izquierda, con sus padres y sus hermanas, en la última fotografía tomada todos juntos antes de que falleciese su padre y él fuese brutalmente agredido. / FOTO CEDIDA POR LA FAMILIA

El joven, de 24 años, se recupera en el HUCA de una grave paliza con la fuerza de sus dos hermanas pequeñas y su madre

POR OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

El destino les ha mostrado su peor cara. Les ha sacado las uñas y se niega a darles tregua. La familia de Germán Fernández Fernández, agredido brutalmente en julio en Fomento, sabe lo que significa que la vida dé un giro de 180 grados en cuestión de minutos. Y sin avisar. Para ellos el inesperado quiebro ha sido doble.

La madrugada del 14 de julio la paliza propinada por un grupo de individuos -varios de ellos con antecedentes por otras trifulcas- dejaba al joven de 24 años postrado en una cama y debatiéndose entre la vida y la muerte. Dos meses antes, fallecía su padre por enfermedad.

LOS DATOS

24 años
Nació en Gijón en 1992. Es el mayor de tres hermanos. Su madre es camarera. Su padre falleció esta primavera.
Estudios
Vecino del barrio de Laviada, cursó los estudios primarios en el colegio del mismo nombre y la ESO en el Instituto Jovellanos.
Escanciador
Lleva el oficio de escanciador en la sangre. Trabaja como camarero en una sidrería de Poniente.

Sin haber tenido tiempo para superar el duelo por la muerte del progenitor, las hermanas pequeñas de Germán -Marta y Marina-, y su madre, Yolanda, sacan fuerzas de donde prácticamente ya no les quedan para tirar hacia delante no solo de ellas, sino de quien más lo necesita ahora: su hermano. No se han separado de los pies de su cama desde que ingresase en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Las primeras semanas fueron las más complicadas para este camarero de una sidrería de Poniente al que sus compañeros definen como «un chaval extraordinario, muy trabajador y siempre con una sonrisa en la cara». Precisamente con varios de ellos estaba la noche en la que al acabar su jornada laboral la fatalidad - en forma de un grupo de violentos que no superan los 23 años y que acumulan un historial de peleas y enfrentamientos- se cruzó en su camino. Dos de los siete detenidos protagonizaron, supuestamente, otro grave episodio la pasada primavera en la misma zona de copas de Fomento. En aquella ocasión hirieron gravemente a otro joven y están a la espera de que se celebre el juicio.

«Es un chaval extraordinario, muy trabajador y siempre con una sonrisa»

Tres de los arrestados en relación al ataque a Germán cumplen prisión preventiva en la cárcel de Villabona y los cuatro restantes están en la calle en libertad con cargos. A los dos últimos detenidos se les vincula con grupos ultras de la afición sportinguista, el equipo del alma de Germán.

Su entorno quiere que se haga justicia, pero su principal preocupación es otra: que Germán se recupere lo antes posible y vuelva a ser ese «chico jovial y dispuesto que siempre estaba pendiente de su madre y de sus hermanas». Vecino de toda la vida del barrio de Laviada, cursó los estudios primarios en el colegio del mismo nombre y la ESO en el instituto Jovellanos. Sus compañeros de aula y correrías de adolescencia lo recuerdan como «tranquilo y ajeno a cualquier lío que hubiese en el patio y en clase». Huía de los problemas. Esos mismos que le cayeron encima la noche que tuvo la mala fortuna de cruzarse en un bar con sus agresores.

Lo querido que es Germán lo han revelado las incontables muestras de cariño que en el último mes y medio han inundado las redes sociales y las calles, donde se han celebrado varias concentraciones de repulsa y en las que se palpa el malestar por el nuevo episodio violento. Desde el año 2002 han fallecido tres jóvenes en las mismas circunstancias.

Uno de los homenajes que más le ha llegado a su familia ha sido el del último concurso de escanciadores, donde se le rindió un emotivo tributo. «Eres uno de los nuestros, ojalá puedas estar aquí el próximo año echando sidra», dijo el presentador del certamen. Germán lleva el oficio en la sangre. El oficio de escanciador y una fuerza con la que está luchando para retomar su vida y dejar atrás este doloroso 'impasse'.

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