Aceras anchas, aparcamientos en las afueras y prioridad del peatón en una ciudad «amigable»

José Ángel Muñoz, Manuel Cañete, Raffa Fernández, Ignacio Díaz y David Fernández cruzan un paso de cebra en Sanz Crespo. / JORGE PETEIRO
José Ángel Muñoz, Manuel Cañete, Raffa Fernández, Ignacio Díaz y David Fernández cruzan un paso de cebra en Sanz Crespo. / JORGE PETEIRO

Una representación del Foro de la Movilidad analiza en EL COMERCIO las claves y necesidades del nuevo modelo que se pretende para la ciudad

IVÁN VILLAR GIJÓN.

La ciudad está inmersa en la elaboración de un nuevo Plan de Movilidad, que tiene entre sus objetivos la reducción de la contaminación, la disminución del consumo energético y la mejora de la seguridad vial mediante el fomento de los modos de transporte no motorizados (a pie o en bicicleta) y de un mayor peso del transporte público frente al vehículo privado. Las medidas concretas con las que se pretende lograr un ambicioso cambio en la forma de moverse por Gijón se discuten estos días en el Foro de la Movilidad, un espacio de debate del que forman parte casi 80 entidades y en el que además de la administración están representados todos los sectores implicados en la materia, desde taxistas y transportistas, a vecinos y comerciantes, pasando por ciclistas, ecologistas y personas con discapacidad. Una representación de ese foro -Manuel Cañete, su presidente y representante de la federación vecinal urbana; Ignacio Díaz, jefe del servicio de Tráfico; José Ángel Muñoz, técnico del departamento de Programas Educativos de la Fundación de Cultura; David Fernández, técnico de accesibilidad de Cocemfe Asturias; y Raffa Fernández, de Asturies ConBici- se ha dado cita en la sede de EL COMERCIO para debatir sobre la necesidad de este plan y sobre las medidas que se deben adoptar para alcanzar sus objetivos. Todos coinciden en que «estamos ante una oportunidad única para cambiar el 'chip' de la movilidad».

Necesidad de un cambio

«No se trata de demonizar nada, sino de reequilibrar»

¿Por qué es necesario ese cambio? Ignacio Díaz señala cómo «a medida que el vehículo privado fue cogiendo importancia como medio de transporte, se han ido notando cada vez más sus efectos colaterales en cuanto a contaminación atmosférica y acústica e invasión del espacio público». Pone como ejemplo que los 118.000 coches particulares que hay en el concejo, uno por cada 2,3 ciudadanos, «ocuparían 120 campos de fútbol y además están aparcados el 95% del tiempo. ¿No choca algo? No se trata de demonizar nada, sino de equilibrar lo que se ha ido desequilibrando». Manuel Cañete añade que «ya hace tiempo que hemos asumido que estamos echando el mundo a perder y sabemos que una parte importante de la contaminación viene por la movilidad motorizada. Debemos enganchar a Gijón a un proceso en el que otras ciudades llevan 20 años».

Raffa Fernández defiende «un cambio de paradigma, de una ciudad pensada para el coche a otra para pasear, jugar y disfrutar en la calle». Apunta la necesidad de «sacar el foco de la movilidad del clásico varón de 20 a 40 años. Yo hay problemas de los que no me percato hasta que voy en bici con mi hija de siete años o con mi padre de ochenta en su triciclo. Ahí ves realmente dónde están las dificultades».

José Ángel Muñoz coincide en la necesidad de «luchar por una ciudad acogedora con los más débiles, que en un momento determinado podemos serlo cualquiera. No hay comparación entre un coche y un peatón». Señala cómo «mucha gente recuerda cuando hace años podías estar por la calle sin problema porque el tráfico era más tranquilo y lo echa de menos. O viene de viaje diciendo qué bien se anda por tal o cuál ciudad. Aquí es perfectamente alcanzable, pero debemos luchar por ello y no quedarnos en palabras». David Fernández, de Cocemfe, puntualiza que si bien comparte que «la peatonalización mejorará la movilidad y reducirá las barreras, mucha gente con discapacidad también necesita el vehículo particular para acercarse lo más posible a su casa».

Disposición ciudadana

«Cuando ganas espacio para el peatón, la gente aplaude»

Todos están de acuerdo en que el cambio no será fácil. «Al que goza de ciertos privilegios, sea el automovilista frente al peatón o el que está físicamente y sensorialmente bien frente al que tiene limitaciones, le cuesta renunciar a ellos», admite Manuel Cañete. También Ignacio Díaz cree que «si hoy le preguntáramos a la ciudadanía si está dispuesta a renunciar a usar el coche con tanta asiduidad para conseguir una ciudad más habitable y saludable, muchos dirían que no. Pero más vale que todos renunciemos un poco». Apuntan no obstante cómo avances en esta línea que en su momento despertaron un fuerte rechazo hoy están plenamente asumidos. «Cuando ganas espacio para el peatón y lo haces bien, el ciudadano aplaude. Recuerdo las manifestaciones que hubo por las restricciones en Corrida o en Schulz, pero si hoy se ensancharan más las aceras, la gente estaría encantada. Hemos visto lo que supuso para Los Moros ampliarlas medio metro. Y hasta los comerciantes defienden la peatonalización porque han visto que no se va a comprar en coche», apunta Cañete.

José Ángel Muñoz compara las opiniones críticas con las restricciones al tráfico motorizado con lo ocurrido en su momento con la entrada en vigor de la ley antitabaco. «Enfrente había muchos grupos de presión, pero al final se prohibió fumar en los locales cerrados y no pasó nada». Volviendo al ámbito de la movilidad, Raffa Fernández añade el ejemplo del carril-bici del Muro, «donde decían que se iban a producir unos atascos enormes que nunca hubo, que las ambulancias no iban a poder pasar y que iba a ser un caos. Y hoy es el más saturado de la ciudad y el problema es que le falta anchura». Asume que «modificar los hábitos en torno a cómo nos movemos es muy difícil, porque están muy interiorizados», pero confía en lograr ese cambio «de forma paulatina, dando pequeños pasos».

A este respecto, Cañete destaca la importancia que tendrán los trabajos de concienciación e insta al Ayuntamiento a «volcarse en las campañas de sensibilización con todos los medios de los que dispone», entre los que destaca los autobuses municipales como soporte publicitario. «No pasa nada porque EMTUSA renuncie a esos ingresos, porque esto también es una inversión. Y cuando se apuesta por algo, debemos apostar de verdad», señala. Remarca además el papel que debe jugar la administración a la hora de dar ejemplo. «No es normal la reserva de un espacio para coches como el que hay detrás de la Casa Consistorial», indica. José Ángel Muñoz recuerda que desde hace años «está paralizado un plan de movilidad para los empleados municipales». Reclama su activación y aboga por que empresas y polígonos industriales pongan en marcha iniciativas similares.

Más información

Limitación de velocidades

«La velocidad media yendo en coche no llega a 30 por hora»

Ignacio Díaz asegura que el futuro Plan de Movilidad «no busca penalizar ningún modo de transporte, sino ofrecer alternativas y dar respuestas para que el derecho a moverse por la ciudad sea atendido sin necesidad de tener que pensar en el vehículo particular. Y para eso hay que potenciar el transporte público y los itinerarios peatonales y ciclistas seguros y accesibles». Manuel Cañete destaca que «lo que estamos fijando es una priorización de los modos de movilidad» y resalta que actualmente un 50% de los desplazamientos ya se hacen a pie y el 11% en transporte público. «Más del 60% de la población se mueve de una manera distinta a como pensamos», apunta.

Raffa Fernández cree necesario acabar con la imagen idealizada que se tiene el coche como medio de transporte urbano y explica que «es el menos eficaz de todos». «Porque aunque a todos se nos queda en la memoria esa vez que bajamos al centro y aparcamos a la primera, se nos olvidan las otras diez que estuvimos dando vueltas como idiotas y acabamos pagando un pastón en un parking».

Manuel Cañete pide evitar «polémicas estériles» en torno a las propuestas encaminadas a la reducción de las velocidades de circulación e indica que «no podemos estar discutiendo porque se planteen zonas 20 o zonas 30. Ese debate ya está superado. Cuando cruzas Gijón en coche te mueves a una velocidad media que no llega a los 30 por hora, por más que por Pablo Iglesias alcances los 50». Raffa Fernández pone a modo de ejemplo cómo «en ocasiones yendo en bici por el centro me adelanta tres o cuatro veces el mismo coche». Y añade, en relación a la limitación de velocidades, que «mucha gente piensa que puede pasarte a 60 en zonas de 30, pero mi vida está antes que su derecho a ir a toda pastilla».

José Ángel Muñoz defiende implantar en los barrios un modelo similar al de las 'supermanzanas', que otorgue prioridad a los coches en las vías perimetrales, pero no en las interiores. «Es una manera diferente de entender las calles y de que el peatón sea realmente el elemento preponderante. Bastaría con entender que en los últimos 200 o 300 metros hasta llegar a tu garaje tendrás que ir más despacio porque puedes tropezarte con un niño detrás de una pelota, o con una persona paseando o andando en bici», explica. Podría hacerse, añade, mediante la plataforma única -calzada y acera prácticamente a la misma altura- como la que se plantea para Cimavilla y que David Fernández recuerda que llevan años reclamando. «Esperemos que con el plan de movilidad se instaure por fin, aunque habrá que tener en cuenta las dificultades que pueden tener las personas con discapacidad visual para diferenciar las zonas de peatones y vehículos».

Itinerarios peatonales

«Hay lugares en la ciudad que son demasiado hostiles»

Ignacio Díaz remarca la importancia que tiene el urbanismo para lograr ciudades más «amigables» con el peatón, hasta el punto de que «deberíamos empezar a hacer primero los planes de movilidad y a partir de ellos el PGO». Critica los planeamientos basados «en grandes avenidas», poniendo como ejemplo a no seguir «la 'autopista' que se hizo a través de Nuevo Roces, que ha provocado en los vecinos una importante inseguridad vial». José Ángel Muñoz también lamenta la existencia de zonas «especialmente hostiles» como la avenida Príncipe de Asturias. «No puede ser que no puedas ir a pie de Nuevo Gijón a Cuatro Caminos, que está al lado», lamenta. Aplaude que el plan de movilidad incluya la señalización de itinerarios peatonales para fomentar los desplazamientos a pie, aunque advierte de que «tendremos que hacer que sean agradables e inviten a andar». En este sentido, todos apuntan como clave la necesidad de evitar las aceras demasiado estrechas. Manuel Cañete señala que la intención es que en esos itinerarios «no nos quedemos en los 1,80 metros de anchura que marca la normativa, sino ir a un mínimo de dos metros».

Otra cuestión que preocupa al Foro de la Movilidad son las concentraciones de vehículos en los colegios a determinadas horas. «Hay que intervenir ya para acabar con esa doble fila. O apostamos por la seguridad de los niños o por la comodidad de los padres», reclama Raffa Fernández. Ignacio Díaz lamenta que «el problema será que todos dirán que no, que cambien los demás». Entre las medidas sobre la mesa, la señalización de caminos escolares seguros.

Aparcamientos disuasorios

«El tráfico procedente del exterior representa un 17%»

Entre los grandes consensos, Raffa Fernández destaca el acuerdo para crear grandes aparcamientos en las afueras que eviten la entrada de vehículos al centro. Los procedentes de fuera de Gijón representan un 17% del tráfico. «Si conseguimos que estén bien diseñados y comunicados, ganaremos mucho en calidad del aire», asegura. Otro reto, añade, será lograr que la gente opte por otro modo de llegar a la ciudad. «No se está apostando por los trenes de Cercanías como se debe», lamenta. También echa en falta más carriles-bus. El Foro aspira a que se cree una Oficina Técnica de Movilidad que coordine todas las cuestiones relacionadas con esta materia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos