«Más de treinta asturianas han sufrido un ataque sexual desde enero. Esto va a más»

Mariti Pereira, en la Casa de Encuentro de las Mujeres. / ARNALDO GARCÍA
Mariti Pereira, en la Casa de Encuentro de las Mujeres. / ARNALDO GARCÍA

Mariti Pereira, portavoz de la Federación de Asistencia a Víctimas de Violencia Sexual y de Género (Famuvi): «Se sigue pensando que por tocarle el culo a la camarera no pasa nada. Y sí pasa, es una agresión. Con el protocolo de Gijón espero que mejoremos»

CHELO TUYA GIJÓN.

Desde 1986 es la voz amiga que escuchan las mujeres que han sufrido un ataque sexual. El Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Maltrato (Cavasym), que ella fundó, ofrece gratis atención psicológica y jurídica. Desde la pasada semana, Mariti Pereira (Gijón, 1959) es, además, la responsable de Relaciones Sociopolíticas e Institucionales de la Federación de Asociaciones de Asistencia a Víctimas de Violencia Sexual y de Género (Famuvi). Un cargo de nueva creación con el que las expertas tratan de que las agresiones sexuales tengan más atención y penas.

-¿No se le presta la atención necesaria a las agresiones sexuales?

-Siguen siendo 'la hermana pequeña' de la violencia de género. Solo hay que ver el famoso Pacto de Estado, del que aún no se ha sabido nada, pese al anuncio de millones de inversión. Desde Famuvi estamos trabajando en que en el Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades, por el que esperamos desde hace dos años y que ahora se anuncia para 2018-2020, se mejore la atención.

-¿Qué es Famuvi?

-Una federación de asociaciones especializadas en atender a víctimas de violencia de género. Asturias, Cantabria y Madrid fuimos las fundadoras. Se sumaron Cataluña, Andalucía, Valencia y Castilla y León. La de Castilla-La Mancha se cerró por falta de presupuesto.

-¿Y País Vasco y Galicia?

-En el País Vasco las competencias son del Instituto de la Mujer. En Galicia no tenemos ningún apoyo económico, pese a la necesidad.

-Con el caso de Diana Quer se descubrió que Galicia lidera los casos de agresión o desaparición.

-Lo sabemos, pero ya digo que no hay apoyo. Desde Asturias hemos atendido casos gallegos. Una abogada de Orense ofreció su tiempo y dinero hasta que ya no pudo más. Y nosotras no damos abasto con los casos de aquí. Desde enero, más de treinta asturianas han sufrido una agresión sexual. Esto va a más.

-¿Hay más casos o más denuncias?

-Quiero pensar que se denuncia más. Que el trabajo que hemos hecho algunas entidades desde hace años, formando e informando, ha servido para que haya una mayor concienciación. A las mujeres nos educan para agradar. A las de mi generación, por ejemplo, para decir no cuando queríamos decir sí.

-Pero usted ha alertado sobre el incremento de casos en jóvenes.

-Sí, la mayoría de los casos que tenemos son víctimas jóvenes atacadas por agresores de su edad. El problema es que se ha recortado en educación y formación sexual. Se sigue pensando que por tocarle el culo a la camarera no pasa nada. Y sí pasa. Es una agresión. Con el protocolo que ya mismo implantaremos en Gijón confío en que avancemos. Que la ciudad vea que hay agresiones

-¿No lo ve?

-No lo parece. Creo que hay mucho que educar en lo relativo a los micromachismos. Que no hay agresión pequeña. Que ninguna mujer tiene que tolerar nada que le incomode. Y a ellos, decirle que no son más hombres por tocar una teta con violencia, son hombres si respetan.

-¿Usted también dice 'Me too'?

-Claro. No creo que haya una mujer en el mundo que no haya sido agredida, de alguna forma, en algún momento de su vida. Cuando yo tenía quince años, lo normal es que te tocaran el culo por la calle. O la teta en el autobús. Ahora seguimos sin saber qué es abuso y qué agresión.

Víctimas sin protección

-¿Y qué es abuso y que es agresión?

-El Código Penal lo dice clarísimo. Agresión es un ataque con violencia y sin consentimiento. La violación es el peor de los casos. Abuso es cuando se practica sexo con menores de 16 años, con personas con discapacidad intelectual o con sus facultades mentales afectadas por el consumo de drogas o alcohol.

-¿Qué pasa tras una denuncia?

-El proceso es largo. Puede llegar a los cinco años. O más si hay recursos en el Supremo.

-Y, mientras ¿el agresor y la víctima se pueden cruzar por la calle?

-Sí. Tras ser detenido y pasar a disposición, normalmente el agresor queda en la calle a la espera de juicio. Y sí, puede cruzarse de nuevo con su agredida, porque para ellos no hay ni orden de alejamiento ni pulsera.

-¿No quedamos en que violencia de género es la aplicada sobre la mujer? ¿No es violencia una agresión sexual?

-(Se desespera)... Ya digo que en el Pacto de Estado las agresiones siguen siendo algo menor. No hay ni orden de alejamiento ni pulsera. No obstante, aquí hacemos trabajo psicológico con las víctimas, que tengan claro que una agresión no les puede marcar de por vida.

-Cuando dice 'aquí' ¿habla de este local con dos mesas?

-(Se apena) Nos hablaron de un centro mayor, pero seguimos sin saber nada de él. Por no tener, no tenemos ni el presupuesto habitual: nos recortaron de 60.000 a 23.000 euros pese a que los casos crecen, aumentan.

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