Gijón al ritmo de 'Despacito'

Una vista general del escenario. Luis Fonsi se acompañó en todo momento de un nutrido grupo de bailarines. / DAMIÁN ARIENZA

Luis Fonsi congregó a 3.500 fieles en un concierto que se meció al ritmo del reguetón y las baladas románticas

P. A. MARÍN ESTRADA

Como un soplo de calor tropical para alegrar este estío fresco llegó ayer a Gijón Luis Fonsi, el actual rey latino de las listas de éxitos con su 'Despacito', que no es solo ya la canción indiscutible del verano en todo el mundo, sino que lleva camino de convertirse en el 'hit' del año. Y aunque no logró llenar el Palacio de Deportes -fueron 3.500 personas las que pasaron por taquilla, más o menos la mitad del aforo-, desató con sus temas bailables y melodiosos el entusiasmo de los numerosos fans que acudieron a ver en directo el show del cantante puertorriqueño en su gira 'Love+Dance World Tour', iniciada en nuestro país.

No tiene el 'sex appeal' de Ricky Martin ni el carisma de Chayanne o el pedrigrí de Enrique Iglesias, pero este borinqueño con aspecto de tipo normal ha logrado, en compañía de su socio Daddy Yankee, crear un ritmo lo bastante pegadizo como para 'petarlo' con él de Tokio a Pimiango, pasando por Nueva York, y conseguir que el mismísimo Justin Bieber lo cante. Ayer, más de 3.500 gargantas lo hicieron en Gijón. Y por partida doble, porque el tema sonó dos veces y en ambas con coro multitudinario incluido. El reguetón que le ha llevado al récord de ser la canción latina más visualizada de internet (más de dos billones de vistas en youtube), es su mayor éxito hasta ahora, pero no el único de este artista que debutó en 1988 ya con un álbum que le daría el primero de los varios discos de oro que ha logrado en su carrera. Parece que toda ella estuviera como su canción: despacito, aguardando este triunfo mundial.

De todo hubo en el 'pasito a pasito' de la fiesta latina que se montó Fonsi a la vera del Piles: momentos para bailar a lo suelto o perreando -dentro de un orden- y momentos para el 'agarrao' romántico. La fiesta comenzó con media hora de retraso -salió a escena a 22.29 exactamente, después de aparecer en pantalla al grito de 'Let's go' y ante el delirio de la gente, feliz de verle guitarra en ristre acompañado por bailarines- con 'Tanto para nada', siguió con 'Corazón en la maleta', se meció con 'Imagínate sin ti'... «Buenas noches y gracias por darme la oportunidad de tocar por primera vez en Gijón», saludó quitándose la chaqueta y prometiendo que su concierto está preparado «para que todos gocen». Y de seguido, 'Apaga la luz', 'Gritar', 'Quién te dijo eso', 'Llegaste tú' -que dedicó a su hija-, 'Llueve por dentro', 'Yo me doy por vencido, 'Aquí estoy yo'... De fondo, imágenes relajantes en la pantalla: fondos marinos, nubes, estrellas... Y en ocasiones, su propia imagen.

El 'hit' que todos esperaban sonó dos veces, en el tramo medio del concierto y como colofón final

Casi una veintena de canciones con una más presente que el resto. Cuando sonó, en el tramo medio y al final del concierto, se armó, y bien gorda. El público estalló como un castillo de fuegos artificiales en el que todos, hasta el espíritu más circunspecto, se pusieron a corear rimando 'despacito' con 'manuscrito'. Era la fiesta, la fiesta latina que se prolongó durante algo menos de dos horas.

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