Gijón se sirve en tazas vintage

Los gijoneses Luis Alberto Álvarez y Tamara Suárez muestras las tazas en Poniente. / JOAQUÍN PAÑEDA
Los gijoneses Luis Alberto Álvarez y Tamara Suárez muestras las tazas en Poniente. / JOAQUÍN PAÑEDA

EL COMERCIO ofrece a sus lectores dos tanques como los de antaño con los colores de la ciudad

REDACCIÓN GIJÓN.

Para muchos despertarán olores y sabores de otros tiempos; para los más jóvenes serán la oportunidad de descubrir un pasado que está en la memoria de sus padres y abuelos. El diario EL COMERCIO pone a disposición de sus lectores dos tazas vintage. Fabricadas en acero esmaltado blanco, con un ribete rojo y con la palabra Gijón escrita con la misma tipografía que las 'letronas', sin duda removerá los recuerdos de muchos de nuestros lectores, pues durante el siglo XX fueron muy comunes en las casas, al igual que las jofainas, las fuentes de servir y otros utensilios de la cotidianidad. Todavía aún se conservan en muchos hogares, con sus escachados incluidos, símbolo de que fueron muy útiles en una época.

Presentadas en caja de cartón con ventana, sus medidas aproximadas son 8 centímetros de alto por otros tantos de diámetro. La mecánica para conseguirlas es sencilla. Es necesario completar una cartilla con cinco cupones y abonar 4,95 euros. Será este domingo 6 de agosto cuando se publicará en el diario la cartilla de participación. A continuación, es preciso reunir y pegar en la cartilla 5 cupones distintos, de entre los 6 que se publicarán en esta misma última página los días 6, 8, 9, 10, 11 y 12 de agosto. El sábado 12 y el domingo 13 de agosto, podrán canjear la cartilla por las tazas previo pago de 4,95 euros.

El uso del esmalte en los utensilios de cocina aparece en el siglo XVIII para dar respuesta a la necesidad de encontrar un recubrimiento higiénico y duradero para elementos mayoritariamente de hierro fundido. En el siglo XIX llegó el boom, porque su precio permitió que el uso cotidiano se multiplicara. En los hogares de medio mundo comenzaron a verse esas fuentes, platos y tazas que hoy saben a pasado. La llegada de nuevos materiales más cómodos y resistentes relegó estos hermosos esmaltados a un segundo plano. Pero ahora retornan con fuerza, convertidos en piezas que todos quieren tener en sus casas, porque, además, la composición de los esmaltes ha variado y se ha adaptado a los tiempos de hoy.

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