Una gijonesa denuncia al Sespa tras cobrarle 2.675 por una prueba de cáncer

El PP lleva al Pleno una propuesta para que el Ayuntamiento obligue al Principado a incluir la analítica genética en los protocolos públicos

CH. TUYA GIJÓN.

«Me salvó la vida y no hay derecho a que por nacer en Asturias no esté en igualdad de condiciones con los que han nacido en el resto de comunidades del país. El 'mamaprint' debería ser financiado por el Servicio Público de Salud (Sespa) como ocurre en otras autonomías».

Prefiere que de ella solo se dé su nombre, María, aunque no oculta ningún otro aspecto de su historia. «En mayo del año pasado me operaron de un cáncer de mama. Me lo habían detectado solo un mes antes. Todo ese proceso fue muy rápido, pero después...»

Después su oncólogo le dijo que, para conocer exactamente qué tipo de cáncer tenía, lo mejor era hacer una prueba, denominada Mamaprint. «Es una analítica genética que te dice, con toda fiabilidad, no solo qué tipo de cáncer tienes, sino las posibilidades de que se reproduzca. Eso facilita que el tratamiento posterior sea a la carta». En su caso, que no la sometieran a sesiones de quimioterapia «no aptas para mi tumor» y que «suponen mucho dolor».

El pero a esa prueba clave está, explica María, «en que el Principado, a diferencia de otras comunidades, no la cubre». No obstante, con el consejo de su oncólogo, médico de la sanidad pública, «me la hice». El tratamiento aplicado tras conocer los resultados «ha sido fantástico», pero no la factura que le envió el Sespa. «Tuve que pagar los 2.675 euros que cobra el laboratorio».

María asegura que «no se trata solo del dinero. La prueba es vital para conocer el tipo de cáncer que es y adecuar la medicación. Además, en el resto de comunidades está incluida en los servicios públicos. ¿Por qué en Asturias no?».

Una pregunta que trasladará hoy al Pleno el PP. Será su portavoz, Pablo González, quien pedirá que «el Ayuntamiento de Gijón inste al Gobierno regional y, en concreto, al consejero de Sanidad, para que de forma inmediata el Sespa incluya las pruebas genómicas en sus protocolos de actuación en los casos de cáncer de mama». González subraya que esas analíticas específicas deben ser financiadas «íntegramente por el Sespa».

Asegura que la prueba por la que María pagó casi 3.000 euros «está cubierta por la sanidad pública de Castilla y León, Madrid, Valencia o País Vasco» y destacó la importancia de estos estudios genéticos para limitar la prescripción de quimioterapia. «A mí me salvó y me dio calidad de vida», insiste María.

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