La gijonesa Ana García Trelles, nueva Embajadora de la Paz de la ONU

Ana Francisca García Trelles, con el cartel del Foro Acce celebrado en Gijón en 2016.
Ana Francisca García Trelles, con el cartel del Foro Acce celebrado en Gijón en 2016. / PURIFICACIÓN CITOULA

El reconocimiento fue entregado el pasado día 11 en un congreso en Montreal. «Todavía lo estoy encajando», reconoce la premiada

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

De manera inesperada y en mitad de un congreso, la gijonesa Ana Francisca García Trelles recibió el reconocimiento como Embajadora Internacional de la Paz que otorga las Naciones Unidas el pasado 11 de agosto. Un galardón que no todos los días se recibe y que cogió a esta doctora en Medicinas Complementarias y Filosofía totalmente por sorpresa. «Todavía lo estoy encajando. El día anterior me habían invitado a decir unas palabras para los hispanohablantes que había en el congreso y, horas después, estaba sentada tranquila cuando dijeron mi nombre con este reconocimiento. Quedé paralizada», relata García Trelles.

El 42 Congreso Internacional SSF-IIIHS, celebrado en Montreal y considerado como uno de los más importantes en materia de espiritualidad e investigación, había contado con la gijonesa para impartir una ponencia sobre 'Ego, cerebro, conciencia y neurociencia'. Su mensaje al ser llamada por la distinción, explica, estuvo enfocado en «todas esas personas que estás arriesgando su vida por ayudar al resto o que se entregan a sus familiares», dos tareas poco reconocidas que ocupan a millones de personas en todo el mundo. «Siempre lo intenté hacer pero ahora será con mucha más fuerza. Me dedico a la gente que hace servicio a los demás y no están reconocidos», añade.

García Trelles, nacida en Gijón, vive desde hace doce años en Nerja (Málaga) y es experta en yoga, chi kung y técnicas de meditación. Desde hace diez años, asimismo, es directora del Foro Acce, «un ágora de difusión del conocimiento y crecimiento personal en el que confluyen las últimas tendencias del arte, la cultura, la ciencia y la espiritualidad». A partir del 12 de octubre, estas jornadas vuelven a Gijón por segundo año consecutivo.

Danza para autistas

En la estatuilla conmemorativa entregada a la gijonesa destaca un mensaje que valora el «extraordinario servicio realizado a través de las enseñanzas trayendo sabiduría y verdad a la humanidad». Atendiendo a su trayectoria, ha participado en numerosas actividades de corte altruista, viajando a diversos países para aportar terapia y ayuda a toda clase de personas. «Colaboré con la Fundación Maite León, que fue una gran mentora, ayudando a niños con distintas disfunciones psicológicas», explica.

La terapia utilizada con estos menores, según relata, fue la danza. A través de ella consiguió que chicos con autismo consiguiesen mejorar sus capacidades físicas, de relación social y de control sobre sus propios cuerpos. «Maite ha muerto pero su legado ayudando a la gente continúa», afirma la galardonada.

Más responsabilidad

Como Embajadora Internacional de la Paz, la responsabilidad de esta doctora gijonesa aumenta notablemente. Su compromiso ahora es «con el mensaje de ayuda, tolerancia y suma de fuerzas». «Con estos mensajes poco comerciales que abogan por juntarnos y no competir entre nosotros es difícil abrir puertas, soy consciente. Este galardón me respalda para seguir trabajando de la misma forma», concluye.

Otros proyectos que cita son los del Club de Leones, una asociación que realiza inversiones en las zonas del mundo que más lo necesitan, como varias construcciones de domicilios en una zona marginal de Sri Lanka.

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