Couto juzga «un agravio irreparable» que Gijón se quede sin el grado de Deporte

El rector y la alcaldesa, firmando el acuerdo entre ambas instituciones en octubre de 2016.
El rector y la alcaldesa, firmando el acuerdo entre ambas instituciones en octubre de 2016. / J. PETEIRO

Advierte de que, en caso de rechazo, sería difícil justificar la ayuda municipal a la Universidad, de medio millón de euros

ELENA RODRÍGUEZ / LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Rotundo y claro. El portavoz de la junta de gobierno, Fernando Couto, señaló ayer que si la Universidad de Oviedo se inclina por otro emplazamiento que no sea Gijón para implantar el grado de Educación Física y el Deporte, «lo consideraremos un agravio irreparable». Entiende que la ciudad es el sitio natural que le corresponde a esta titulación, que se disputan también Oviedo, Avilés y Mieres. Precisamente, por este último campus se ha inclinado la presidenta del PP, Mercedes Fernández, quien considera las instalaciones mierenses «magníficas» para acoger esta carrera.

Couto se refirió ayer a esta preferencia. «Nuestra oposición es radicalmente opuesta». Y explicó por qué: «Porque la titulación de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte es una aspiración histórica de la ciudad de Gijón» y «porque ninguna otra urbe de Asturias reúne las condiciones que tiene nuestra ciudad. No solo por su vocación hacia el deporte, sino también por contar con entidades y equipamientos deportivos tan variados para realizar todas las modalidades, incluidas las relacionadas con el mar».

Según señaló, al rector le consta la demanda gijonesa y «en el mes de febrero recibirá un proyecto serio y riguroso que avala que Gijón es la mejor ciudad para albergar esta titulación desde el respeto a las propuestas de otras ciudades». En este sentido y según ha podido saber EL COMERCIO, Couto y el edil de Deportes, Jesús Martínez Salvador, mantuvieron una reunión de trabajo con el rector, Santiago García Granda, el pasado mes de diciembre, en la que ya le expusieron estos motivos, a los que sumaron también la inminente construcción de la tan ansiada residencia de estudiantes.

En dicho encuentro también le recordaron que el Ayuntamiento de Gijón es el único de toda Asturias que financia a la Universidad, mediante un convenio, de medio millón de euros anuales, y se le hizo ver los complicado de mantener este acuerdo de financiación si finalmente Gijón no es sede de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Teniendo en cuenta que el respaldo a esta titulación fue mayoritario en el Pleno, entiende Foro que sería muy difícil justificar ante la oposición que se mantenga esa ayuda a la Universidad si ésta no responde a las pretensiones de la ciudad en lo que a este grado se refiere.

«Alto grado de cinismo»

Por su parte, el Partido Popular acusó ayer al también teniente de alcalde de Gijón, Fernando Couto, de «demostrar un alto grado de cinismo» al pedir ahora la implantación del grado en Gijón cuando «lleva meses sin hacer absolutamente nada».

En su opinión, Couto debería tener «más cautela, prudencia y tranquilidad al hablar de política regional, de campos en los que no tiene gran experiencia, y a la hora de emitir opiniones sobre personas con más experiencia que él, con más formación en temas que exceden sus competencias», en alusión a Mercedes Fernández. «Lo primero que debería hacer -subrayó - es informarse de las necesidades de la Universidad en infraestructuras, la implantación de grados y la oferta formativa, y cuando consiga entender, sería bueno que empezara a hacer algo».

En este sentido, retó tanto a Couto como a la alcaldesa, Carmen Moriyón, a ser «mucho más combativos en las exigencias del campus gijonés, como es la implantación del grado de Ingeniería de Organización Industrial, para la cual el único contundente a la hora de pedirla fue el PP». Llegado a este punto, criticó que «Couto no haya tenido a bien decir nada ni hacer nada. No promovió ninguna iniciativa en el Ayuntamiento que él gobierna ni movió un solo dedo porque prefirió hacer sus cambalaches con la izquierda con la que gobierna».

Considera que es en este aspecto cuando debería haber sido agresivo, exigiendo la titulación. «Sin embargo, prefirió callarse, no emitir ninguna opinión y no hacer ninguna reclamación a la Consejería de Educación». Le recomendó «dar la batalla» por las necesidades de Gijón «con coherencia» y le instó también a expresar su postura sobre la oficialidad de la llingua.

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