El director de la EPI confía en que al final el Principado autorice Organización Industrial en Gijón

Juan Carlos Campo, durante la entrevista.
Juan Carlos Campo, durante la entrevista. / JOAQUÍN PAÑEDA

«Nuestra única condición es que sea un grado, para igualarnos a las escuelas más importantes», afirma Juan Carlos Campo en 'La Lupa' de Canal 10

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

El director de la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI) de Gijón considera que el Principado cuenta ya con «información suficiente como para reconsiderar» su rechazo al grado de Organización Industrial. Es optimista. «Hay que dejar un tiempo para que se asiente el debate fuera de la polémica, pero la percepción por todos los frentes es positiva. Cada vez tiene más visos de resolverse», le indicó a Juan Neira en el programa 'La Lupa' de Canal 10.

Fue una entrevista en la que habló del «inesperado» revés en los planes de la escuela, pero también de las otras titulaciones que la EPI pretende implantar a corto plazo -el grado de Ciencias de Ingeniería de Datos o el título propio de Internet de las Cosas-, del futuro de la Universidad de Oviedo, de las relaciones de la institución con el Principado o de la «alarmante» escasa presencia de mujeres en las ingenierías.

Hubo para todo en la hora que duró la conversación. Para repasar algunos de los argumentos con los que el Gobierno regional rechazó la implantación del grado de Ingeniería de Organización Industrial. «Muchos de ellos claramente cuestionables». Y para recordar el «reducido» coste que conllevaría ofertarlo: 80.000 euros. «¿De verdad es esa cifra tan importante en un presupuesto de 200 millones? ¿No estamos discutiendo por el chocolate del loro?», se planteó.

Nuevas titulaciones

De reconducirse la situación, como «tiene visos» de que ocurra, el director de la EPI tiene clara cuál será su «única condición»: que los estudios se implanten como grado y no como máster o como mención, posibilidades que sí contemplaba el Principado. Porque esa es la oferta del resto de universidades españolas y «de las escuelas más importantes, que es con las que queremos igualarnos».

La del grado en Ciencias de la Ingeniería de Datos, la última petición trasladada por la EPI a la Universidad «con los pies en el suelo», es a su juicio «una propuesta difícil de rechazar». Y su carácter de semipresencial, una fórmula novedosa, permite reducir costes, atraer a profesionales que podrán compatibilizar su trabajo con los estudios y acceder a dobles titulaciones de una forma más sencilla, enumeró Campo entre sus ventajas. Eso sí, animó a agilizar los plazos para su aprobación porque, teniendo en cuenta que en estos momentos solo dos universidades en todo el país la ofertan -otras tres lo harán el próximo curso-, la Universidad de Oviedo se situaría en cabeza a la hora de captar alumnos de otras comunidades.

Falta de diálogo

Para el director de la EPI, la creación de una comisión paritaria sobre nuevas titulaciones puede ser la vía para resolver la «falta de diálogo entre el Principado y la Universidad». Problema que está convencido de que «atascó» el grado de Organización Industrial. Él empezó a ver peligrar la titulación cuando, el pasado mes de julio, el consejero de Educación y la directora general de Universidades presentaron un informe elaborado por el Consejo Social sobre nuevas titulaciones y comprobó que no estaba entre las propuestas. «¿Qué le pareció ese informe?», quiso saber Juan Neira: «Erróneo y mal planteado. El Consejo Social puede detectar necesidades formativas, pero de ahí a que especifique el nombre de las titulaciones que hay que crear... Me parece complicado que lo pueda hacer bien, porque es algo que debemos hacer nosotros. Pero nunca fuimos consultados. Por ejemplo, planteaba una titulación enfocada a la robótica, cuando nosotros tenemos una mención desde hace diez años. Eso demuestra un desconocimiento de lo que hay».

Convencido de que «en el futuro muchas de las nuevas titulaciones pasan por nuestro campo» también advierte de que «la política de equilibrios no vale porque los recursos no dan para todo». Y que, si en el pasado las titulaciones eran muy estables, en unos años «esto no va a ser así». Por eso propone estudiar «en qué estamos bien situados» y dirigir hacia allí los esfuerzos porque, sin duda, «no podemos crecer de forma indefinida. Habrá que plantearse cerrar unas carreras para abrir otras».

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