Grúas de 300 palillos que levantan 24 kilos de arena

En la primera imagen 'Los Panoyus', el equipo ganador, ponen a prueba su grúa. Abajo, recibiendo los 600 euros del primer premio. / A. FLÓREZ

Diez equipos de la EPI diseñan ingeniosas estructuras en un concurso que aunó diversión y formación

P. SUÁREZ GIJÓN.

«No es una prueba fácil. Nosotros nos hemos inspirado en el diseño clásico y hemos dado preferencia a la funcionalidad por delante de la estética o el ahorro de material», comentaba Alejandro Vallina, capitán del equipo 'Los Panoyus', que se alzó con el primer puesto en la primera edición del Concurso Universitario Grúas Roxu-EPI Gijón. Su estructura, construida con 300 palillos de madera, fue capaz de levantar 24,1 kilos, lo que les valió los 600 euros de premio. Menos de la mitad, 8,9 kilos, fue lo que aguantó la grúa del equipo 'Casi Oh', quienes lograron el segundo puesto, con sus 400 euros correspondientes, por delante de 'Teample', que se llevó el bronce y un cheque de 200 euros.

El material de construcción empleado por los concursantes fueron palillos como los que se emplean en las consultas médicas. Una vez erigida, la grúa debía ser sometida al máximo peso de arena que pudiese soportar hasta su fractura. Los diez grupos de alumnos pertenecientes a las diferentes disciplinas de ingeniería que tomaron parte en el certamen dispusieron de tres horas para la fabricación de la estructura y contaron exclusivamente con un material formado por 300 palillos, seis barras de silicona para unirlos, y una lámina de madera destinada a actuar como base.

Además, los estudiantes debían cuidar también la estética e intentar utilizar la menor cantidad de material posible, factores que representaron hasta un 20% de la nota final, así como asegurarse de que la grúa sobrepasara los 35 milímetros de altura, lo cual dificultaba considerablemente la estabilidad del ingenio.

Una vez terminado el proceso de construcción llegaba el momento de que el jurado, compuesto por cinco representantes de la Escuela Politécnica y dos de Grúas Roxu, valorase las estructuras, de las que se colgó un cubo atado por un hilo y al que se fue añadiendo la máxima cantidad de arena que las grúas pudieron soportar.

Segundas oportunidades

El director de proyectos de Grúas Roxu, Borja Suárez, se mostró gratamente sorprendido por la acogida del concurso, del que son patrocinadores principales. «En el futuro los alumnos van a necesitar de estos conocimientos, por lo que es una actividad lúdica con un poso formativo importante». También quiso lanzar una advertencia: «Aquí las grúas se pueden romper pero en la vida real no hay segundas oportunidades. No os imagináis la cantidad de grúas que se caen y sus consecuencias», aseguró en referencia a la presión bajo la cual trabajaban las personas encargadas de diseñar este tipo de estructuras.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos