El Grupo amanece inundado por completo y cierra durante una hora

La entrada principal del club, inundada a primera hora de la mañana. / E. C.

«Afortunadamente, no ha habido que lamentar grandes daños», tranquiliza la dirección. Dos pistas de tenis permanecen clausuradas

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Pistas de tenis convertidas casi en piscinas y el grueso de las instalaciones deportivas inundadas. El Grupo Covadoga ofrecía a primera hora de ayer una imagen dantesca. Los primeros testigos fueron los trabajadores del Real Grupo de Cultura Covadonga. Llegaron a la sede de Las Mestas a las siete de la mañana dispuestos a abrir, una hora después, las instalaciones del equipamiento deportivo, pero se encontraron el pasillo central convertido en un arroyo y las oficinas generales y el pabellón de tenis anegados de agua. Por precaución, no se permitió la entrada a los socios más madrugadores y la dirección decidió proceder al corte del suministro eléctrico, que quedó reestablecido a las nueve de la mañana.

El causante fue el desbordamiento, a primera hora, del arroyo del Molino, que discurre en las proximidades de las instalaciones. El presidente de la entidad, Antonio Corripio, se congratulaba ayer de que las fuertes lluvias, registradas a partir de las seis de la mañana, no hubieran coincidido con la pleamar del río, prevista para las tres de la madrugada. «Afortunadamente, no hemos tenido que lamentar graves daños. Si hubieran coincidido habría sido mucho peor», declaró a EL COMERCIO. Los socios, indicó, «entendieron perfectamente la situación».

Poco después de las nueve de la mañana las instalaciones deportivas volvieron a la normalidad «gracias a la rápida intervención del personal». El presidente del club agradeció «la profesionalidad tanto de los responsables de las instalaciones grupistas como del personal de mantenimiento, que han trabajado muy duro para que los daños no fueran mayores y para dejar las instalaciones en perfecto estado». Su actuación permitió ofrecer el servicio habitual al socio en piscinas, spa, los pabellones Braulio y Guillermo García, así como en los vestuarios y la cafetería. A las once de la mañana, salvo alguna moqueta empapada, no quedaba rastro de la inundación. La única excepción era el pabellón de tenis, cuyas pistas cinco y seis, permanecen cerradas a la espera de que seque la pista, aunque desde el club afirmaron que el daño no es irreparable. «Los peritos del seguro evalúan la cuantía de los destrozos y se procederá a reparar lo que se haya dañado», aseguró Corripio.

En 2003 entró a borbotones

«Hacía años que el Grupo no sufría una inundación similar». Su presidente se remontó a 2015, cuando una lluvia de granizo causó graves desperfectos en el pabellón verde y en el campo de hockey. «Para ver un desbordamiento parecido, tendríamos que echar la vista atrás al 2003, cuando el agua entró a borbotones. Pero, no son episodios frecuentes», dijo.

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