«Guardar silencio ante la violencia de género nos hace cómplices», dice Femen

Lara Alcázar, Blanca Aranda y Emma González, durante la charla celebrada en el Antiguo Instituto. / J. PETEIRO
Lara Alcázar, Blanca Aranda y Emma González, durante la charla celebrada en el Antiguo Instituto. / J. PETEIRO

La profesora Emma González define el pacto de Estado como «un diálogo necesario», pero advierte de que «aún tiene mucho que mejorar»

LORETO BARBÓN GIJÓN.

«La violencia de género es más que un problema, pues ha conseguido arraigarse en nuestra sociedad y afecta a demasiada gente». Blanca Aranda, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas de Asturias, defendía de este modo el sentido de una mesa redonda como la celebrada ayer sobre este asunto en el Antiguo Instituto. Aranda fue la moderadora de un encuentro en el que intervinieron Lara Alcázar, líder de Femen en España, y Emma González, profesora en la Universidad de Oviedo. Ambas abordaron cuestiones sobre la violencia de género y respondieron las numerosas preguntas planteadas por los asistentes.

Las intervinientes estructuraron la charla en tres puntos clave, centrados en la cultura, el pacto de Estado contra la violencia de género y el mito de Casandra. Respecto al arraigo en la sociedad de esta realidad, Emma González apuntó que la presencia de cualquier tipo de violencia tiene que ver con la educación. «No somos capaces de desprendernos del cuento de Caperucita Roja, pues vivimos educados en la cultura del miedo y del silencio: '¿A dónde vas?', '¿A qué hora vas a volver?,' ' No regreses sola a casa'... todas esas cuestiones nos hacen avanzar lentamente», señaló. González también se refirió al pacto de Estado contra la violencia de género como «un diálogo necesario que va de lo micro a lo macro, pero que aún tiene mucho que mejorar».

La activista Lara Alcázar se centró en la «cultura del silencio» que se desata cuando se produce un caso de violencia machista. «Guardar silencio nos convierte, automáticamente, en cómplices de esta lacra tan ligada al patriarcado». Alcázar señaló dos maneras de hacer frente a este tipo de violencia. «Puedes callar por miedo a las consecuencias derivadas de tu 'acto de rebeldía' o puedes hablar y correr ese riesgo. Yo siempre me decanto por la segunda», confesó la líder de Femen.

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