«Me gusta que disfruten lo que hago»

Eva sostiene su original portavasos de sidra./CITOULA
Eva sostiene su original portavasos de sidra. / CITOULA

Diseñadora y creadora de piezas de cuero, ha incorporado un portavasos de sidra para fiestas

PABLO A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

En la playa de San Lorenzo el día no invita al baño y los visitantes que llenan la ciudad atraídos por la Semana Grande pasean entre los puestos de la feria de artesanía del Campo Valdés. Una botella de sidra y un manojo de piezas que a simple vista parecen pequeños maceteros para plantas trepadoras atraen la atención de los visitantes en el espacio de una artesana del cuero. Eva Echevarría (Gijón, 1973) explica una vez más la función de estos complementos: «Son portavasos de sidra». Y a quien esté familiarizado con nuestras fiestas de prau o con festivales dedicados a nuestra bebida autóctona no le costará advertir la utilidad práctica del invento. «La idea fue de unos amigos y a partir de ella hice el diseño. Hay gente de fuera que se lo llevan de recuerdo», cuenta su creadora, técnica de laboratorio especializada en Salud Ambiental que hace unos cuatro años encontró en la artesanía una salida profesional y un espacio en el que volcar sus inquietudes creativas.

El original portavasos pone la chispa a la muestra de sus trabajos, que distan mucho de incurrir en el 'kitsch astur' y en los que predomina el buen gusto y el mimo con el que han sido elaborados: «Me gusta el cuero porque tiene vida propia, la textura y el color de las piezas mejora al envejecer, como los vinos». Con ese material comenzó a realizar sus primeros diseños y ahora en la feria gijonesa del Sindicato de Artesanos expone algunos de ellos en forma de bolsos, mochilas, carteras, pulseras...todos objetos útiles (como sus portavasos) y destinados a vivir también su propia vida una vez que se van en manos de un comprador: «Ye lo más guapo, lo más prestoso de este trabajo y que no te lo da otro», afirma, ya que, al margen de la compensación económica: «Haber hecho algo que a alguien le guste y que lo lleve y que después de tiempo te mande una foto...no tiene precio, es importante para quien crea un objeto que otros lo puedan disfrutar» y que sus creaciones, como los hijos criados, emprendan vuelo autónomo y «se vayan por esos mundos», dice.

Es su primer verano en ArteGijón y se siente cómoda entre los compañeros de oficio: «Hay muy buen ambiente entre todos, la mayoría llevan muchos años, yo aún estoy en el proceso de encontrar mi propio estilo», comenta y a pesar de que su experiencia profesional no es tan larga como la de otros creadores de la feria, es consciente de que sus trabajos no siempre son reconocidos por el valor que tienen: «Existen mercadillos donde se mezclan artesanos con quienes sólo realizan manualidades o reventa», algo que considera injusto «para quienes ofrecen piezas únicas, originales, elaboradas en un proceso para el que hacen falta conocimientos técnicos, frente a alguien que sólo mete unas cuentas en un hilo o vende algo hecho en China». La visualización de ese proceso en las ferias le parece buena idea para que la gente sepa distinguir entre valor y precio, creación o simple venta. «¿Y el portabotellas, lo ha pensado ya?» -se ríe- «No sé, pero esta botella (la señala) seguro que la abrimos el último día de feria».

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