Hallan muerto en Proaza al montañero gijonés desaparecido el martes en Quirós

Agentes del grupo de montaña de la Guardia Civil trasladan el cuerpo sin vida, encontrado en la Foz de los Picarós. / E. C.
Agentes del grupo de montaña de la Guardia Civil trasladan el cuerpo sin vida, encontrado en la Foz de los Picarós. / E. C.

Dos senderistas dieron con el cuerpo de Manuel Suárez, de 84 años, en una senda de complicado acceso alejada de la zona donde se le buscaba

A. COLLADO GIJÓN.

Se confirmó la peor de las hipótesis. Dos senderistas hallaron este sábado, sobre las 13.30 horas, el cuerpo sin vida del montañero gijonés que desapareció el martes en Quirós, tras separarse de su grupo de montaña. Manuel Suárez Manzano, de 84 años, fue encontrado en la Foz de Picarós (Proaza), en una senda de difícil acceso que obligó a la intervención del Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil. Sus restos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Asturias, donde se le realizará la autopsia, con el objetivo de esclarecer lo ocurrido. Quienes le encontraron plantearon la posibilidad de que se desvaneciese en el camino.

Suárez estaba bastante alejado de la zona en la que se desplegó el gran dispositivo de búsqueda para dar con él, en la ruta que une Bermiego, donde se le había perdido la pista, y Aciera. Sus compañeros del Grupo de Montaña Ensidesa fueron los primeros que se mostraron sorprendidos de que llegara tan lejos. «Ninguno lo sospechábamos». Cuando apareció, los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas estaban buscándole en el embalse quirosano de Valdemurio. Además, patrullas de la Unidad de Seguridad Ciudadana, del Seprona, la Unidad Canina de la Guardia Civil, el helicóptero de Bomberos de Asturias y más de medio centenar de voluntarios de diferentes grupos de montaña peinaban la zona que ya habían explorado esta semana.

Pasaron horas desde que se halló al gijonés hasta que se pudo comunicar con certeza a sus allegados que se trataba de él. La confirmación llegó pasadas las cinco y media de la tarde, aunque los equipos de búsqueda que iban a lanzarse al camino a las 15.30 horas ya no lo hicieron, esperando lo peor. Fue su hija quien se desplazó hasta el puesto de mando ubicado en el área recreativa de Las Agüeras, mientras su esposa, Dolores, recibía la noticia acompañada del resto de la familia, que se mostró muy agradecida por la entrega de quienes participaron estos días en el operativo.

«No ha habido suerte»

«Después de tantos días, ya nos temíamos que no íbamos a encontrarle con vida, aunque en el fondo nunca pierdes la esperanza. No ha habido suerte», lamentaba ayer uno de sus desolados compañeros. Habrá que esperar a los resultados de la autopsia para saber qué ocurrió después de que se separase del grupo.

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