Los hermanos Gayol endulzan Cenero

Varios vecinos de Huerces charlan mientras los corderos a la estaca terminan de hacerse. / A. FLÓREZ
Varios vecinos de Huerces charlan mientras los corderos a la estaca terminan de hacerse. / A. FLÓREZ

Hugo y María consiguen los dos primeros puestos en el concurso de tartas organizado por el Club La Amistad

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Cenero vivió ayer una dulce jornada festiva a través del Club La Amistad, que ofreció el primer día grande de sus fiestas con la gastronomía por bandera. El plato fuerte fue el concurso de tartas, que congregó las creaciones de dieciocho vecinos en base al chocolate, la nata, la crema o la almendra. En esta ocasión, los hermanos María y Hugo Gayol consiguieron monopolizar los dos primeros puestos. Inés Trabanco, por su parte, fue tercera. Para los socios, asimismo, se ofreció la tradicional entrega del bollu y la botella de vino. «Repartimos algo menos de 400. La gente siempre se anima a venir por aquí y es de agradecer», sostiene Evaristo Fernández, presidente de la asociación. Durante la cena, asimismo, se despacharon en la barraca gran cantidad de bocadillos y hamburguesas, que sirvieron de combustible antes de la primera verbena de las fiestas, que corrió a cargo del Trío Matizes.

Para hoy se espera un gran ambiente gracias a la comida campestre y al baile folclórico que ofrecerán el Grupo de Danzas Castellares de Zaratán (Valladolid) y el Grupo Folklóriko El Turruxón (Cenero). Los juegos infantiles que animarán la tarde en la parroquia, asimismo, estarán seguidos por el tradicional concurso de la Aguja de Oro, que tendrá lugar a las 18.30 horas.

Corderada en Huerces

En Huerces, por su parte, cerca de sesenta vecinos pudieron disfrutar de una generosa corderada en las inmediaciones del centro social de la parroquia. «Disfrutamos del vermú, de la comida y de una distendida sobremesa», destaca Mario Cabeza, presidente vecinal. Esta comida fue rescatada hace dos años por la asociación de vecinos tras varios años sin fiestas. «Ahora hablamos de dar un salto de calidad para el año que viene. Hablamos de contratar una carpa para 150 personas y empezar a organizar las cosas tiempo».

Este tipo de fiestas, según sostiene, son muy importantes para que los vecinos de la parroquia tengan un punto de encuentro. «Y sobre todo después de que el único bar con el que contábamos cerrase. Somos una parroquia con la gente muy dispersa y vamos a intentar potenciar la fiesta para el año que viene», subraya. La música y la animación no faltarán en 2018. «Ya nos encargaremos de ello», concluye Cabeza.

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