Herramientas de defensa para la mujer

Participantes en el seminario de autoprotección organizado en el centro municipal de El Llano por la Federación de Luchas Olímpicas. / D. ARIENZA

El aumento de las denuncias de agresiones sexuales incrementa los cursos de autoprotección y los servicios de acompañamiento

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Sea por el denominado 'efecto Diana Quer' o porque en el último año las denuncias por agresiones sexuales en la región se han triplicado, lo cierto es que las medidas de protección hacia la mujer están experimentado un espectacular crecimiento. En una ciudad con las ratios de criminalidad más bajas del país, en solo doce meses se han registrado dos violaciones. Una hace justo un año cuando un individuo asaltó a punta de navaja a una mujer, aprovechando que ésta detuvo su vehículo en un semáforo en Contrueces. Y, la segunda, en diciembre, cuando una mujer de unos 30 años regresaba a su casa de madrugada y fue asaltada por un hombre en la avenida de Schulz. Por el primero de los episodios hubo un detenido que fue condenado a once años de cárcel. El segundo de los graves episodios permanece impune casi tres meses después.

Y esos son los que han trascendido, porque muchos no son denunciados. A lo largo de 2017 el Centro de Atención a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos (Cavasym) atendió a 184 mujeres, el 90% por agresiones sexuales. Significa que 167 asturianas sufrieron algún tipo de abuso, o lo que es lo mismo, catorce casos mensuales, una cifra muy superior a los 45 nuevos casos que Cavasym atendió en 2016. Con estas cifras no es de extrañar que cada vez más entidades y organismos opten por dotar de herramientas para que las mujeres se defiendan y, también, por dar más protección. Así, la Federación de Luchas Olímpicas del Principado, en colaboración del Patronato Municipal de Deportes, organizó el fin de semana en el Centro Municipal de El Llano un seminario de autoprotección en el que participaron una treintena de mujeres de edades muy diferentes.

«Lo que intentamos es aportar a las participantes mecanismos y técnicas tanto físicas como mentales para que sean capaces de evitar una situación de riesgo y, en caso de no poder evitarla, que tengan unos conocimientos básicos para poder hacerle frente», explica Belén Rodríguez de Alba, responsable del área de Deporte y Mujer de la federación. «En España se producen aproximadamente 125.000 denuncias y teniendo en cuenta que no todas las agresiones se ponen en conocimiento de la Policía, generalmente por miedo o por vergüenza, estamos hablando de un fenómeno social de proporciones preocupantes», añade.

El objetivo principal del seminario es «despertar en la mujer el instinto de autoprotección e independencia que no ha podido desarrollar por cuestiones sociales o aprendizajes heredados. Hay que dejar de hablar del sexo débil y de buscar la protección en el hombre; todas las mujeres debemos ser conscientes del potencial físico y mental que tenemos».

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Técnicas de defensa

Además del aprendizaje de aspectos psicológicos, las participantes asimilaron técnicas básicas de defensa para repeler un posible ataque. «No queremos ganar un combate con el agresor, lo único que se pretende es ganar tiempo para poder huir», les indicó Belén Rodríguez de Alba. Para ello, les recomendó «adoptar una posición de defensa, con las piernas separadas y las palmas de las manos extendidas frente al rostro; para luego, en un momento dado, golpearle con la parte baja de la palma de la mano e intentar escapar para pedir ayuda». El 17 de marzo el seminario continuará con formación jurídica.

No solo han aumentado el interés por los talleres de autoprotección, también el servicio de acompañamiento a mujeres por parte de Serenos ha experimentado un crecimiento. Lorenzo Pañeda, director de la empresa, explica que «pese a que lleva en marcha unos diez años, es ahora cuando estamos notando que hay una mayor demanda». Unas quince mujeres tienen contratado el acompañamiento diario desde sus domicilios a sus puestos de trabajo o viceversa. Una de ellas es Paloma Llanos, trabajadora de Ser Gijón, quien considera que «vivimos en una ciudad segura, pero vale más prevenir que durar». «Que los serenos me recojan en el portal a las seis de la mañana y me acompañen hasta la radio me da tranquilidad y seguridad. A esa hora no hay nadie por la calle y como ya me llevé algún susto prefiero ir acompañada», comenta. El servicio cuesta quince euros al mes. Además, realizan labores de protección de madrugada en días concretos. «Muchas chicas nos piden que les acompañemos al portal o a coger un taxi, eso prácticamente todos los fines de semana», asegura Pañeda. El Gobierno regional ha anunciado la elaboración de un protocolo contra las agresiones sexuales. Será la cuarta comunidad, tras Andalucía, Cantabria y Aragón.

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