«Ver a mi hijo ingresado sin motivo alguno es horroroso; esto no va a quedar así»

Yolanda Fernández, junto al negocio en el que trabaja. / JORGE PETEIRO
Yolanda Fernández, junto al negocio en el que trabaja. / JORGE PETEIRO

La madre de Germán pide justicia tras la brutal agresión recibida el viernes: «No pudo hacer nada porque venían de todos los lados»

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

La mañana de ayer fue una de las más difíciles para Yolanda Fernández. La madre de Germán acudió a su puesto de trabajo «destrozada» tras los acontecimientos de las últimas horas, por lo que amigos y clientes de la sidrería en la que trabaja, situada en el barrio de Laviada, le trasladaron su cariño a la espera de nuevas noticias sobre el estado de salud de su hijo. Los mensajes de apoyo, además, no pararon de llegarle al móvil tras comunicar en redes sociales la situación vivida durante la madrugada del viernes. «Llegar ahí, ver toda esa sangre y darse cuenta de que era de mi fíu es algo horroroso, al igual que verlo ahí ingresado sin motivo alguno. Lo que tengo claro es que esto no va a quedar así. La gente que le atacó no puede seguir libre en la calle», sostiene a EL COMERCIO. Esta fuerte impresión provocó que se desvaneciese hasta en tres ocasiones: una en el lugar de los hechos y otras dos tras dialogar con los profesionales del hospital ovetense.

Al igual que el resto de conocidos y allegados, Yolanda describe a su hijo como una persona tranquila y sosegada. «Es un chico que no dio una torta en su vida. Todo el mundo lo conoce, no es que lo diga yo por ser su madre. Echó a correr cuando vio que se le venían encima y le dieron por todas partes. Una vez que acabaron con el mío fueron a por el compañero de trabajo. Un desastre», lamenta. La pelea, según le explicaron testigos presenciales, fue desigual en todo momento. «Unos querían sangre y otros no. Me dijeron que no pudo hacer nada porque aparecían de todos los lados y estaba indefenso», asevera. La complexión delgada de su hijo, asimismo, hizo que los golpes de los agresores resultaran especialmente dañinos. «Algunos de los agresores parece ser que estaban fuertes. Fueron todos contra un guaje que apenas pesa 60 kilos», lamenta.

Después de que los servicios de emergencia lo trasladasen al HUCA, el equipo médico del centro decidió inducir a su hijo al coma. El futuro a corto plazo, por tanto, pasa por «ser fuerte y esperar a ver la evolución. Que se recupere y las lesiones sean lo más leves posibles». Respecto al grupo de amigos de Germán, su madre asegura que ninguno de ellos se dedica a buscar problemas. Uno de ellos, compañero de trabajo, también fue uno de los más afectados por los golpes. «El pobre tiene una oreja y la boca reventada y, además, siete grapas», relata.

Una familia «deshecha»

El comunicado que subió a redes sociales condenando la agresión y pidiendo justicia se difundió rápidamente y en apenas 24 horas fue compartido en más de 1.200 ocasiones. El texto, asimismo, sirvió para que un familiar de uno de los presuntos agresores se pusiese en contacto con ella. «Hablé con el primo de uno de ellos. Me contestó al mensaje y están deshechos. Se pusieron a mi disposición y yo entiendo su postura, la agradezco. Tampoco quiero hacer daño a la familia porque hay que ponerse en su lugar: él es mayor y ya tiene edad para saber lo que hace. Dicen que se juntó con muy mala gente y que había dado un cambio recientemente», asegura.

Mientras las investigaciones siguen su curso, una de las mayores preocupaciones de Yolanda es que el grupo de amigos presuntamente implicado en la agresión no vuelvan a repetirse en el futuro. «Venían a ver con quién tenían conflicto, fueron para allí y desgraciadamente le tocó a mi fíu. No pueden salir libres en una temporada muy larga. ¿Esta gente qué sale, a matar? Porque todo hace pensar que es así, no me explico lo ocurrido», añade visiblemente afectada.

Apunta, además, que el hijo de una amiga cercana ya tuvo problemas con este grupo de jóvenes hace más de un mes. «Le destrozó la boca de un puñetazo. Porque sí, sin mediar palabra. Ya acumulan denuncias por lesiones y vuelven a salir a la calle un fin de semana con ganas de meterse en otra», asevera. Mientras aguardan por la evolución de Germán, Yolanda solo espera que las cosas mejoren y que las noticias, a partir de ahora, apunten a la recuperación tras esta agresión.

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