El hombre acusado de abusar de una niña de 12 años asegura que su relación era de amistad

Mantuvo su inocencia en el juicio en el que la víctima narró cómo el acusado, de 51 años, la llevó a un descampado y a una pensión

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

A puerta cerrada y detrás de un biombo para evitar ser vista por el acusado. La niña de 15 años que sufrió abusos sexuales en 2014 por parte, supuestamente, de un hombre que en la actualidad tiene 51 años relató ayer ante el tribunal de la Sección Octava de la Audiencia Provincial cómo se sucedieron los hechos por los que la fiscalía solicita para el acusado una condena de 37 años y 9 meses de prisión. La niña mantuvo la versión que ofreció ante la Policía Nacional y ante el juez instructor: que se habían conocido a través de internet en un chat, cuando ella tenía 12 años, y que tras varias conversaciones él viajó a Gijón desde Barcelona, donde reside.

Según la declaración de la víctima y el escrito de acusación de la fiscalía -no hay acusación particular personada en la causa-, el procesado abusó sexualmente de ella en un solar ubicado en las inmediaciones de la estación de tren de La Calzada. Meses después, en agosto de 2014, viajó de nuevo a Gijón, donde presuntamente volvió a abusar de la menor. Unos meses más tarde, el 2 de diciembre, el acusado regresó a y se llevó a la menor a una pensión, donde igualmente, y como en las ocasiones anteriores sin emplear fuerza ni violencia, mantuvieron relaciones sexuales.

Inteligencia límite

El fiscal solicita para él una condena de 37 años y una multa de 6.000 euros

El procesado, que se declara inocente, no negó durante su declaración en la sala que mantuviese una relación de amistad con la menor, pero aseguró que entre ambos no hubo relaciones íntimas, un extremo rechazado por la perjudicada, quien asegura que se produjeron al menos tres encuentros íntimos, sin que mediase violencia, en las otras ocasiones en las que el acusado la visitó en Gijón. Según los forenses, la víctima presenta una inteligencia límite y no discierne entre el bien y el mal.

Además del acusado y la víctima, declararon como testigos el padre de la menor y la tía, a quien supuestamente la adolescente acudió cuando el hombre le propuso que se fuese a vivir con él a Barcelona tras uno de sus encuentros en una pensión. El progenitor interpuso una denuncia al día siguiente en la Comisaría, alertado por su familiar.

El representante de la acusación pública mantiene que, tras conocer que había sido denunciado, el ahora procesado llamó al padre de la víctima por teléfono y le amenazó, llegando a decirle: «Ya puedes salir a la calle con guardaespaldas». Ayer, en los pasillos del Palacio de Justicia, el denunciado y la familia de la menor evitaron en todo momento coincidir.

La primera jornada de la vista oral contó con el testimonio de agentes de la UFAM de la Comisaría de la Policía Nacional, encargados de la investigación, además de los peritos forenses. Tal y como consta en el informe psicológico, la menor no ha presentado secuelas de momento, aunque no se puede asegurar que puedan aparecer en el futuro, afectando a su vida sexual, social y afectivo emocional. El juicio continuará hoy con la declaración de nuevos testigos y la lectura de las conclusiones.

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