El hombre degollado en Gijón había denunciado a su agresor en 2012 por amenazas

El hombre degollado en Gijón había denunciado a su agresor en 2012 por amenazas
El detenido abandona el Palacio de Justicia camino del centro penitenciario de Asturias. / D. ARIENZA

Adolfo M. B., quien tras el ataque lavó la ropa y escondió el cuchillo en casa, ingresó en prisión acusado de un homicidio en grado de tentativa

Olaya Suárez
OLAYA SUÁREZGijón

Andrés ya lo había denunciado hace seis años por insultos y amenazas. Le tenía miedo y así se lo había comentado a su entorno. Temía que cumpliese su promesa de matarle. Como casi ocurre. Adolfo M. B., el detenido por la brutal agresión en un bar de El Cerillero la noche del lunes lavó la ropa de militar que vestía en el momento del ataque y escondió el cuchillo con el que degolló a su vecino de barrio con el que, según los investigadores, había tenido desavenencias pasadas.

Cuando los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) llegaron a su casa para detenerle, se había cambiado y había lavado la ropa: el pantalón vaquero lo tenía dentro de la bañera y la cazadora de camuflaje en la lavadora. Las zapatillas con restos de sangre no las había limpiado. Es una de las pruebas de cargo, además del arma y el relato de los testigos, que ayer tuvo en cuenta la jueza para enviarle a prisión, comunicada y sin fianza, por un delito de homicidio en grado de tentativa.

Alega defensa propia

En la declaración que hizo ante la titular del juzgado de Instrucción número 2 aseguró que había actuado en defensa propia tras ser atacado por la víctima. La versión no coincide con la aportada por los clientes del bar La Fama y la camarera. Ellos relataron que entró al local y sacó de entre la cazadora un cuchillo de grandes dimensiones y le dijo a Andrés Á.: «¡Vengo a por ti y te voy a matar!».

Le provocó con el arma blanca un profundo corte en la parte izquierda del cuello y salió del bar. «Intentamos taponarle la herida como pudimos hasta que llegó la ambulancia, pero no paraba de salir sangre. Llegó un momento en el que se quedó inconsciente», comentaron los testigos, muy impresionados por la violencia empleada por el agresor. Los técnicos del SAMU consiguieron mantenerlo con vida y trasladarlo al Hospital de Cabueñes. Fue operado de urgencia y permanece en estado muy grave en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

«Durante las primeras horas nos temimos lo peor porque la herida era muy grave y perdió mucha sangre, estamos esperando a ver cómo evoluciona durante estos días», comentó un amigo de la víctima. Andrés Á., de 54 años, está casado y tiene dos hijos, reside con su familia en la calle Torno, cerca de donde el lunes por la noche sufrió el brutal ataque.

Adolfo M. B., conocido en el barrio por su carácter conflictivo, cuenta con varios antecedentes penales por delitos de lesiones, malos tratos y delitos contra la seguridad vial.

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