El hostelero Miguel Friera García fallece a los 61 años

Miguel Friera, con lepiotas. / E. C.
Miguel Friera, con lepiotas. / E. C.

ADRIÁN AUSÍN GIJÓN.

«Abierto, espontáneo, juerguista, querido...». Miguel Friera García, fallecido ayer a los 61 años, tenía mil hilazones con su Gijón natal y en cada una de ellas dejó su huella. Bisnieto del histórico Tarfe, escritor y colaborador de EL COMERCIO, y sobrino de José García Prendes-Pando, quien fuera accionista y presidente del consejo de administración del decano, pareció heredar de ambos su singular don de gentes. Miguel estudió Náutica, pero, una vez casado con María Paz Bravo, trabajaría de forma estable en la empresa de su suegro, Escayolas Principado, con la que acometió, en 1995, la gran reforma del Teatro Jovellanos. Antes, en los 80, tuvo el pub Ciempiés. Y una vez jubilado por una laringectomía, volvió a su afición hostelera gerenciando otro pub en El Carmen, donde se entendía por gestos con su clientela.

Gran aficionado a la pesca, al monte y, en los últimos años, a la micología, sus allegados no olvidaban ayer aquellas llegadas juveniles al Carmín con una bandera de Asturias y una lechera llena de sangría que recibían con júbilo Los Pepitas. Mil recuerdos de una persona que sembró siempre la amistad a su alrededor. Miguel Friera, que deja deja viuda y un hijo, será despedido hoy a mediodía en la iglesia San Julián de Somió.

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