Los hosteleros de Gijón proponen reforzar la presencia de patrullas contra la violencia

Una hermana y la madre de Germán, en la concentración convocada días después de la paliza. / D. MORA
Una hermana y la madre de Germán, en la concentración convocada días después de la paliza. / D. MORA

Otea plantea que la Policía despliegue más agentes en las zonas de ocio nocturno para que la comunicación con los porteros sea más fluida

P. LAMADRID GIJÓN.

El Ayuntamiento ha sumado fuerzas para intentar acabar con casos de violencia como los que han sacudido a la ciudad en las últimas semanas. Un primer paso en esta dirección fue la declaración institucional leída en el Pleno del pasado martes, que incluía una serie de compromisos. Entre ellos, «elaborar un código ético de buenas prácticas que incluya un decálogo de cumplimiento inmediato, que se ponga en práctica desde este mes de agosto a suscribir por los bares de copas de la ciudad».

Los hosteleros ven con buenos ojos la redacción de unas pautas para intentar controlar las actitudes violentas y están abiertos a colaborar con los grupos municipales para sacar adelante esta medida. «Nos parece bien que se intente hacer. Nosotros estamos en continua colaboración con el Ayuntamiento y la Policía», explicó ayer Javier Martínez, vicepresidente de la patronal hotelera y hostelera Otea, así como responsable del grupo Gavia.

Apuntó que el equipo de gobierno aún no se ha puesto en contacto con los hosteleros para dar forma a ese decálogo. No obstante, aunque consideró que esta iniciativa es positiva, Martínez señaló que «quizá sería más práctico asignar más patrullas policiales a las zonas de ocio». La idea es que, al ser más cercana la presencia de los agentes, también se ganaría en celeridad en las intervenciones. «La mayoría de los locales en las zonas de copas tienen controladores de accesos», que alertan a los policías cuando se produce algún altercado o problema de seguridad de cualquier tipo. Con un mayor despliegue de agentes, la comunicación con los porteros sería más fluida.

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Dispositivo policial

El presidente de la Unión de Hosteleros de Asturias y empresario gijonés, Óscar Gavino, también se expresó en términos similares. «El decálogo está bien, aunque lo importante es que haya un mayor dispositivo. Hay presencia policial cuando llamas, pero tienen que estar antes para evitar incidentes», apuntó. De hecho, la Policía Nacional y la Local colaboran entre sí desde hace años para aumentar la seguridad durante los fines de semana. Un operativo que se inició a raíz del asesinato del joven Christian Díaz Tommasiello. Ocurrió en los Jardines de la Reina el 12 de octubre de 2008. La brutal paliza que recibió Germán Fernández el pasado 14 de julio también supuso un «aldabonazo en el imaginario colectivo» gijonés, como recoge la declaración institucional del Ayuntamiento.

Ha sido el suceso más impactante por la extrema violencia empleada por sus agresores, pero no el único registrado este verano. En menos de tres semanas, cuatro mujeres, dos de ellas menores de edad, fueron víctimas de ataques sexuales. La primera, la más grave, sufrió una violación de carácter grupal en la noche de San Juan que ya ha desembocado en tres detenciones. La última, una adolescente de 16 años, logró evitar el 14 de julio, 'in extremis', que su agresor consumara la violación.

Además, otra menor fue agredida en las fiestas de Castiello el domingo 2 de julio. Tal y como informó este periódico, la adolescente, de quince años, estaba con unos amigos en la verbena, pero se alejó un momento tras las barracas. Allí un desconocido intentó besarla y le realizó tocamientos obscenos. La cuarta víctima sufrió un caso similar al de Castiello: estaba en las inmediaciones de la Semana Negra, se alejó un momento y fue sometida a tocamientos obscenos por un desconocido.

Mediadores

El Ayuntamiento también pretende que todo el peso de la ley recaiga sobre los establecimientos que fomenten o apoyen la violencia. Además de aplicar las sanciones a rajatabla, los grupos municipales también se comprometieron a colaborar con el Principado para hacer efectiva la presencia de «personas mediadoras que ayuden a solventar los conflictos por vías pacíficas».

Otro de los ejes sobre los que gira esta iniciativa es el impulso de medidas en el ámbito educativo. En concreto, acordaron «establecer, desde la Concejalía de Educación, programas específicos frente al consumo de alcohol», encaminados a promover hábitos saludables.

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