Hosteleros y vecinos del Carmen piden medidas de alejamiento tras recibir amenazas de okupas

Un hombre lee en un colchón junto a varios enseres, en uno de los pisos ocupados. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

Uno de los moradores, de origen argentino, fue detenido dos veces en los últimos diez días por protagonizar altercados violentos en la vía pública

MARCOS MORO GIJÓN.

La convivencia se está volviendo insostenible en el otrora tranquilo barrio del Carmen. Hosteleros y vecinos del entorno de la plaza del Presi viven atemorizados por algunos de los moradores del conocido como el edificio de los okupas. Los altercados protagonizados por indigentes en la vía pública han ido en aumento en las últimas semanas y ya son varios los propietarios que han acudido a la Policía a denunciar amenazas de muerte de los sin techo más agresivos. En todas estas denuncias las personas intimidadas, tras prestar declaración, solicitan a la autoridad judicial medidas de alejamiento y protección para salvaguardar su integridad física y la de sus casas y negocios.

De entre todos los okupas que tienen su morada establecida desde hace casi tres años en el edificio de la calle El Carmen hay dos que el vecindario señala como los más conflictivos y peligrosos. Daniel, 'El Argentino', que vive en el 1ºA y Francesca, una transexual italiana de la vivienda contigua.

El primero de ellos es un joven de unos 30 años, pelo recogido en coleta y complexión fuerte, cuyo apodo remite a sus orígenes argentinos. Cuenta con antecedentes penales por atentado contra la autoridad y robo con violencia. Delitos por los que él mismo reconoce pasó tiempo en la cárcel antes de instalarse con dos perros en el inmueble ocupado, donde lleva residiendo alrededor de tres meses y medio.

La Policía le tiene en el punto de mira y ha pasado dos de los últimos diez días en los calabozos de la Comisaría de El Natahoyo. La primera de las dos detenciones de 'El Argentino' se produjo la noche del 22 al 23 de junio. Según recogen los atestados policiales, el joven iba con sus perros y sin camisa y empezó a increpar de forma muy agresiva a un grupo de clientes que se encontraba en la terraza del bar La Garulla, en la calle de Numa Guilhou. La propietaria salió a ver qué era aquel alboroto y también fue amenazada e insultada por el okupa al grito de «te voy a destrozar el bar», «no me importa volver a la cárcel» o «voy a morir matando». Testigos afirman que blandió un objeto punzante que llevaba en la correa de una de sus mascotas.

David Martínez, propietario del establecimiento hostelero Dos Más Uno, salió también de su local a ver qué era ese griterío y lo que recibió fue una amenaza de muerte: «¿Tú qué quieres, pelea? ¿Quieres que te dé un par de hostias? Porque llamo a mis amigos y te corto el cuello». El joven, alardeando de su sangre argentina y agresividad, le advirtió de que sabía quién era y dónde trabajaba y que, viviendo al lado, en cualquier momento bajaría con un cuchillo o un machete para degollarle.

Ante el temor a ser agredido, el hostelero se metió en su local y desde allí pudo ver cómo cuatro agentes se llevaban al autor de las amenazas y lo introducían en un vehículo policial mientras éste oponía una fuerte resistencia. «Sientes una indefensión muy grande. Son gente conflictiva que no tiene nada que perder», señala el hostelero, que es uno de los que piden medidas de alejamiento .

Tres días después, el 26 de junio, se produjo el segundo y por ahora último arresto. 'El Argentino' se cruzó por la calle El Carmen con María Luisa Tabares, vecina de 74 años que reside en el portal anexo al edificio de los okupas. Según figura en la denuncia interpuesta por la mujer, el conflictivo joven la abordó de forma extremadamente violenta. «Soy 'El Argentino', tú eres la que llamas a la Policía», le espetó. A continuación, según la denunciante, le exigió el dinero que llevaba a gritos: «Dame el dinero o te reviento. Estoy harto de este país». Presa del terror, la vecina vio que la única oportunidad que tenía para evitar que la agrediera y robara era entrar en el bar Dos Más Uno, frente a cuya acera se encontraba. El propietario del local la dejó entrar y cerró la puerta tras ella para evitar que el okupa le diera caza.

La mujer vio desde zona segura cómo le detenían y seguía profiriendo amenazas contra ella. María Luisa vive sola, tiene un estado de salud muy delicado y afirma vivir aterrorizada por sus vecinos okupas, que tienen acceso por un patio interior a sus ventanas. «Procuro ir siempre con un spray de autodefensa encima y he tenido que poner cadenas en la ventanas traseras para que no me entren», explica. Vecinos le han advertido en los últimos días de que 'El Argentino' quiere presionarla para que retire la denuncia y que, si no lo hace, se expone a que le rompan los cristales que dan a la calle El Carmen.

Gerardo Gómez, propietario del negocio Peak & McQueen, es otro de los hosteleros que ha recibido graves amenazas recientemente. En su caso, de la okupa conocida como Francesca, que le avisó en su local de que le iba a rajar por la espalda.

EL COMERCIO contactó con 'El Argentino', que recibió a redactor y fotógrafo en su vivienda ocupada para mostrar sus condiciones de vida. De la noche de su primera detención admite que se acuerda poco. Tan solo que el origen de su ataque de ira fue porque molestaron a sus perros 'Yuca' y 'Tango'. «Cuando privo y lo mezclo con algún tipo de barbitúrico me pongo muy loco. No respondo si me tocan a mis perros», señala el joven, que afirma que procura cuidarse físicamente, aspira a trabajar y siente el desprecio de muchos vecinos que «nos llaman mangantes y okupas de mierda con solo asomarnos por la ventana». Respecto a la vecina de avanzada edad amenazada en la vía pública, afirma que se cruzó con ella «después de tener un muy mal día» y que busca pedirle perdón.

Más

Fotos

Vídeos